Antiguos hospitales de Caracas: San Pablo y La Caridad

 

Plaza San Pablo en la segunda mitad del siglo XIX

Los hospitales son lugares muy inquietantes por todo el sufrimiento que encierran sus paredes. En ellos persiste una energía muy poderosa y frecuentemente los médicos, enfermeras y pacientes declaran haber visto espectros deambulando.

En Caracas hay muchas esquinas, sitios públicos y edificaciones, donde en otras épocas hubo nosocomios y donde todavía se siente cierto magnetismo extraño, aunque mucha gente ignora que allí estuvieron.

Los hospitales de San Pablo y La Caridad, ubicados al lado de la Iglesia de San Pablo en el sitio que hoy ocupa el Teatro Municipal, fueron los primeros hospitales de Caracas. Y este lugar, aparte de haber albergado valiosas reliquias arquitectónicas, fue sede de importantes eventos. 

Contenido

-Iglesia San Pablo El Ermitaño
-Plaza San Pablo
-Real Hospital San Pablo y Hospital Nuestra Señora de la Caridad 
-Teatro Municipal 

Iglesia San Pablo El Ermitaño


Iglesia San Pablo El Ermitaño

La Iglesia de San Pablo El Ermitaño fue una de las primeras que se construyeron en Caracas. Según Oviedo y Baños esta obra se remonta al año de 1581 y obedece a una epidemia de viruela que se desató en 1580, debido a un barco portugués infectado que venía de Guinea y atracó en la Guaira. 

La población se encomendó a San Pablo El Ermitaño y la virulencia amainó, por lo cual se le construyó un templo y a partir de entonces todos los 15 de enero día de su santo la gente se congregaba para darle las gracias. 

De acuerdo a los únicos planos disponibles, que son del año 1757, se observa que era una ermita más bien pequeña, con una sola nave y varias capillas, y según cuentan su techo era de madera y tejas por los peligros de los sismos que en tres ocasiones afectaron al templo. 

Fueron especialmente nefastos el temblor del 11 de junio de 1641 conocido como el Terremoto de San Bernabé y el del  26 de marzo de 1812. En ambas ocasiones la iglesia sufrió graves daños y tuvo que ser reconstruida. 

La puerta principal del templo miraba hacia el norte y en la parte de atrás había un cementerio donde a partir de 1614 se enterraron a todos los que morían de viruela, ya que la enfermedad, aunque en menor escala, siguió haciendo estragos en los habitantes de Caracas. Adicionalmente, en 1696, aparece una nueva epidemia de fiebre amarilla que también causó terribles efectos en la ya diezmada población. 

Muy conocida es la leyenda sobre el Nazareno de San Pablo relacionada con la fiebre amarilla o vómito negro como también se le llamaba. Dice la historia que éste fue sacado en procesión y al pasar por la esquina de Miracielos se enredó en un limonero y comenzaron a caer los limones al suelo, interpretando la gente que era una señal para que tomaran agua de limón. Efectivamente así lo hicieron curándose una gran parte de los enfermos. 

Plaza San Pablo


La Sampablera

La Plaza de San Pablo era un inmenso espacio frente a la iglesia, muy frecuentado por los habitantes de Caracas en aquella época. A partir del año 1771 tuvo una pintoresca fuente central de piedra labrada con cuatro mascarones que arrojaban agua, la cual antes había estado en la Plaza Mayor y posteriormente se trasladó a la Plaza de San Jacinto. En 1844, un vecino muy rico donó una nueva fuente de mármol que adornó la Plaza San Pablo; tenía forma de india y de sus plumas ubicadas en la cabeza salían muchos chorros de agua.  

Varios acontecimientos históricos marcaron la historia de esta plaza, de los cuales uno de los más importantes fue la toma de Caracas por parte José Tomás Boves en 1814, así como el hecho llamado "La Sampablera" en 1859, que dio origen al famoso dicho venezolano: “se formó la sampablera” para hacer alusión a cualquier desorden. Igualmente, esta plaza recuerda la entrada triunfal de Antonio Guzmán Blanco en febrero de 1872 después de la Batalla de Apure. 

A partir del 6 de julio del año 1814 gran parte de la población de Caracas sale para oriente junto con las tropas de Bolívar, ya que José Tomás Boves venía avanzando con su gran ejército de despiadados llaneros. Había noticias del saqueo de Valencia que culminó con la matanza de todos los patriotas en medio de los hechos más inimaginablemente crueles y la violación de las mujeres. A Caracas llega el 16 de julio y en la Plaza de San Pablo se producen los primeros fusilamientos a los fieles a la República que permanecieron en la capital. 

La Sampablera ocurre el 2 de agosto de 1859 cuando se enfrentan en la Plaza San Pablo a punta de tiros, bayonetas y machetes, los conservadores y los liberales. El antecedente de esta situación es el golpe de Estado del año anterior a José Tadeo Monagas, cuyo protagonista fue Julián Castro en una coalición entre ambos bandos. Pero sucedió que este último, al ser nombrado presidente provisional, comenzó a inclinarse notoriamente hacia los liberales, lo que hace que los conservadores lo apresen y le pidan la renuncia por lo cual los liberales toman las armas. 

El recibimiento apoteósico a Antonio Guzmán Blanco sucedió el 25 de febrero de 1872, quien siendo Presidente provisional, luego de que triunfara con la Revolución de Abril en 1870, tuvo que salir en campaña ya que un grupo enemigo se había alzado. Regresa victorioso y es festejado con campanadas, flores y banderas amarillas. En la Plaza de San Pablo se construye un arco del triunfo adornado con coronas de laureles ya que Guzmán Blanco vivía en el extremo norte de la antigua Calle del Comercio, muy cerca de allí.  

Real Hospital San Pablo y Hospital Nuestra Señora de la Caridad


Hospitales San Pablo y La Caridad

A pesar de que el rey Carlos I de España dispuso por Decreto Real de 1541 que en todas las ciudades de América se fundasen hospitales, en Caracas el primero comenzó a funcionar en el año 1602 y no existió ningún doctor hasta 1614, por lo que más bien fue un lugar de caridad y aislamiento de los enfermos que un sitio de tratamientos médicos. Este hospital estaba contiguo a la Iglesia de San Pablo El Ermitaño, era exclusivo para hombres y se inauguró con cuatro camas.
 
Según un estudio publicado en la Revista de la Sociedad Venezolana de la Historia de la Medicina, para el año 1614 existían 16 camas, en 1770 el total era de 50, y en el año 1791 se contaban con 130 camas que se distribuían de la siguiente forma: sala mayor para enfermos pobres con 44 camas; cinco salas para militares con 75 camas; sala de tuberculosos y sala de variolosos con el resto de las camas. 

Igualmente, la mencionada publicación refiere que en un principio el hospital sólo disponía de una enfermería para la atención de los pacientes y luego se fueron agregando otros servicios como una sala para unciones, otra para vaporizaciones y una más para tratamientos de sífilis, además de un recinto especial para los presos. Y, de acuerdo con otra investigación que indagó sobre los registros del hospital, se asegura que los tratamientos que se aplicaban regularmente eran las sangrías, sudores, purgas y ungüentos mercuriales.
 
A partir de 1763, con la creación de la Facultad de Medicina en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, el Hospital San Pablo se convierte en un centro de prácticas docentes pero aún carente de todo rigor científico. Por otra parte, para el año 1789 existía un gran hacinamiento y todos los pacientes estaban mezclados, por lo que algunos huían para evitar contagiarse de viruela o adquirir alguna otra enfermedad. Adicionalmente, la humedad, la falta de ventilación y los olores que emanaban del cementerio hacían el lugar intolerable. 

Según algunas fuentes, el terremoto de 1812 destruyó el hospital y los pacientes fueron transferidos por un tiempo para algunos conventos como el de San Francisco, o atendidos en la casona del Conde Martín de Tovar que era la lujosa edificación que hoy se conoce como el Correos de Carmelitas en la esquina del mismo nombre. 

Contiguo al hospital de hombres, en el año 1691 se inauguró un espacio similar pero destinado a mujeres cuyos tratamientos y régimen eran iguales. Cuando se inició contaba con 8 camas, pero según estimaciones puede haber llegado a 40 antes de que fuera destruido por el terremoto de 1812.

Aunque no está muy claro, al parecer, tanto el hospital de hombres como el de mujeres siguieron funcionando hasta su demolición en el año 1876 y para esa época, ya existían algunas instituciones de beneficencia así como también los hospitales religiosos y otros llamados de “Obras Pías”. Pero no fue sino hasta 1891, casi comenzando el siglo XX, que con la inauguración del Hospital Vargas de Caracas empezó a cambiar la situación hospitalaria del país.  

Algunas fuentes indican que el Hospital de la Caridad para mujeres permaneció abierto hasta el año 1891 cuando las enfermas fueron trasladadas al recién inaugurado Hospital Vargas, mientras que el de hombres había sido trasladado a la Esquina del Hoyo cerca de donde luego se construyó La Rotunda. 

El nosocomio de mujeres tenía una sala para enfermas, un cuarto para “pecadoras públicas”, una sala de unciones, otra para detenidas tipo cárcel, un cuarto para convalecientes, y dependencias de servicios entre las que se incluían habitaciones para las esclavas, la rectora, y el capellán. Adicionalmente, a la entrada había una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Caridad.
 
Cabe destacar que, en la categoría de “pecadoras públicas”, también entraban las acusadas de adulterio o de vivir en concubinato. Según narra Oviedo y Baños, aquel lugar además sirvió “para las que por escandalosas necesitan castigo a su liviandad” y “para las mujeres en pleitos con sus maridos”. 

Teatro Municipal 

El Teatro Municipal se comenzó a construir en el año 1876 cuando por orden de Antonio Guzmán Blanco se demuelen la Iglesia de San Pablo El Ermitaño y los hospitales San Pablo y Nuestra Señora de la Caridad. Cinco años después, el 1 de enero de 1881, fue inaugurado como Teatro Guzmán Blanco y siguió llamándose así hasta que el nuevo Presidente, Juan Pablo Rojas Paul, le puso el nombre actual en 1888.  


Teatro Municipal

Este teatro no es el mismo que construyó el Ilustre Americano ya que ha sufrido muchas remodelaciones a lo largo de todos sus años. Sin embargo, sigue conservando su estilo neoclásico mezclado con otras tendencias arquitectónicas. Está ubicado entre las esquinas de Reducto y Municipal, sobre la Avenida Baralt, en el Silencio. Se estima que tiene cerca de 3.400 m² y una capacidad para aproximadamente 1.200 personas. 

Debajo de sus cimientos se esconde una antiquísima historia. No sólo porque aquí estuvieron una de las más antiguas iglesias de Caracas y los dos primeros hospitales, sino porque también se descubrió, como parte de un proyecto antropológico, diversos estratos que evidenciaron una aldea indígena, el paso del primer acueducto de la capital y la existencia de un cuartel, anteriores a las construcciones conocidas. En las excavaciones se encontraron cerámicas y monedas de muchos años atrás, además de implementos médicos de épocas ya más recientes. 

Como todos los teatros, el Municipal también tiene sus fantasmas. Uno de ellos parece provenir de la época en que aquí estaban los hospitales. Se trata de una enfermera vestida y peinada de acuerdo a la época en que vivió, que ha sido vista como perdida caminando entre los asientos. Un tramoyista incluso aseguró que en una oportunidad ella le preguntó que dónde quedaba la sala de emergencias. 

También se afirma que, cuando el teatro queda en silencio, se escuchan murmullos de voces y conversaciones. Por otra parte, han visto a un hombre elegantemente vestido que acostumbra a sentarse en el palco presidencial a ver las funciones, así como también a una niña extraña, toda vestida de blanco, que al oscurecer ronda los alrededores del Municipal.  

Referencias:

CARACAS CUÉNTAME CARACAS. (s. f.). ¿Qué se encontró en el subsuelo del Teatro Municipal? https://caracascuentame.wordpress.com/2016/10/20/que-se-encontro-en-el-subsuelo-del-teatro-municipal/comment-page-1/

Escudero, M. (2008, 13 junio). Alimentación, salud y enfermedad en el Hospital San Pablo de Caracas (siglo XVIII)1. http://www.fundacionlasalle.org.ve/userfiles/1-Alimentacion%20salud%20y%20p%207-26.pdf

ISSUU. (2019, 16 octubre). Cuentos, casos y cosas de Caracas. https://issuu.com/fundapatrimonioccs/docs/boletinn1_cuentos_casos_cocas

Tarim, S. (2007). Aproximación histórica al patrimonio pictórico y escultórico colonial de la Iglesia San Pablo. Caracas, Venezuela: U.C.V. Escuela de Artes.



Rómulo Betancourt: venezolanos que cambiaron la historia

 

Rómulo Betancourt

Rómulo Betancourt es uno de los políticos más carismáticos del siglo XX. Admirado y hasta venerado por muchos y detestado profundamente por otros, pero hasta estos últimos reconocen que fue un líder hábil como pocos y que marcó definitivamente la historia de Venezuela desempeñando un rol fundamental para el rotorno de la democracia.

De Betancourt se recuerdan muchas frases célebres. Una de ellas: “Yo no renuncio ni me renuncian” y otra famosa, con toda seguridad la más memorable: “We will come back”. Independientemente de lo que se sienta o piense sobre Rómulo, repasar los hechos más relevantes de la historia donde estuvo involucrado resulta sumamente enriquecedor e interesante.

Contenido

-Niñez y juventud
-Vida política y destierros
-Atentados
-Intentos golpistas y acciones subversivas
-Obras de gobierno 1959-1964
-Vida privada de Rómulo Betancourt

Niñez y juventud

Rómulo Ernesto Betancourt Bello nació el 22 de febrero de 1908 en Guatire durante el mandato de Cipriano Castro, faltando sólo diez meses para que Juan Vicente Gómez le diera el golpe de Estado a su compadre y tomara el poder. Por tal razón se enfrentó a esta dictadura durante unos cuantos años de su vida ya que Gómez muere cuando Rómulo tenía 27 años.

El hogar de los Betancourt Bello estaba conformado por su madre, Virginia Bello, descendiente de canarios; su padre, Luis Betancourt, que llegó a los 15 años procedente de las Islas Canarias; y tres hijos de los que Rómulo era el del medio. Sus dos hermanas fueron María Teresa, la mayor; y Helena, la más pequeña quien cariñosamente era llamada “Tata”.

Don Luis Betancourt era muy trabajador y logró superarse de forma significativa. De empleado en un almacén en Guatire pasó a ser contador del Banco Venezuela lo que mejoró considerablemente el estatus de la familia. A través del padre Rómulo obtuvo valiosos conocimientos sobre principios bàsicos de contabilidad lo cual le fue sumamente útil para ganarse la vida durante sus etapas de exilio que fueron muchas.

Según José Sant Roz, la familia Betancourt Bello gozaba de buena posición económica ya que el padre, además de tener un buen trabajo, era socio del único cine que existía en Guatire. De acuerdo a este autor prueba de ello es que el primer carro que se paseó por el Guatire, un Ford, perteneció a Don Luis.

 Todos sus biógrafros cooinciden en que Rómulo fue muy emprendedor desde pequeño y pronto aprendió a generar su propio dinero. Siguiendo a Sant Roz mediante diferentes ocupaciones tales como ser acomodador en el cine de su padre, hacer papagayos para vender, o trabajar en una fábrica enrollando habanos.

Cuenta el antes mencionado autor que Rómulo heredó la chispa humorística e intelectual de su padre, quien llegó a ganarse el primer premio de poesía convocado por la Casa Reuter, lo cual fue muy celebrado en el pueblo. Esta empresa fabricaba jabones y Don Luis escribió un ocurrente y original poema con mucha gracia resaltando las fragancias y las bondades de los productos. 

Por otra parte se dice que el niño Betancourt acostumbraba a ir muy bien vestido, casi siempre de blanco, y que cuando estudiaba primaria en la escuela de Guatire Juan José Fermín se distinguió por tener una memoria brillante aunque no era muy bueno para las matemáticas. Según cuenta Sant Roz, la familia se muda a Caracas cuando Rómulo tenía 11 años y la madre muere siete años después. 

En la capital Rómulo termina su primaria y en 1922 entra al Liceo Caracas, hoy Liceo Andrés Bello. Para esa época el director del instituto era Rómulo Gallegos y fueron sus compañeros jóvenes que posteriormente se destacarían como parte de la Generación del 28. Entre ellos Jóvito Villalba, Raúl Leoni, Miguel Otero Silva y Armando Zuloaga Blanco. En Caracas transcurre su juventud donde disfrutaba muy especialmente de ir a la Plaza Bolívar para observar a la gente elegante mientras se deleitaba con los dulces que ofrecían los vendedores de los carritos. 

Su ingreso a la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV ocurre en el año 1927, pero sus estudios de Derecho no van a durar mucho ya que en febrero de 1928, con motivo de la Semana del Estudiante, la Federación de Estudiantes que era dirigida por Raúl Leoni convoca a una serie de actos que terminan con el presidio de muchos jóvenes. En esta oportunidad Rómulo es enviado al Castillo Libertador de Puerto Cabello donde cumple los 20 años.

Gracias a la intervención de políticos influyentes los estudiantes fueron puestos en libertad en poco tiempo, pero el 7 de abril del mismo año estalla una conspiración contra Juan Vicente Gómez que logra hasta el levantamiento del cuartel de Miraflores. El movimiento es sofocado por el entonces Jefe de la Guarnición de Caracas, Eleazar López Contreras, quien por cierto se ve en la obligación de enviar a La Rotunda a su propio hijo. Igualmente, Gómez sospecha que su hizo Vicentico ha estado involucrado, por lo cual lo saca de inmediato del país enviándolo a Francia. 

Rómulo Betancourt, que estaba implicado en la insurrección, pasa a la clandestinidad y después de dos meses logra salir para Curazao comenzando así un largo período de exilio ya que que regresa en 1936, después de la muerte de Gómez. Pero posteriormente le tocará exiliarse de nuevo durante el gobierno de Eleazar López Contreras, así como también después del golpe que Marcos Pérez Jiménez, Carlos Delgado Chalbaud y Alberto Llovera Páez perpetran contra Rómulo Gallegos.  

Vida política y destierro

Luego de Curazao, el primer destino de Rómulo es República Dominicana, desde donde intenta llegar a la isla de La Blanquilla para unirse a la expedición del Falke, un barco comandado por Román Delgado Chalbaud para invadir el oriente de Venezuela, lo cual sucede en agosto de 1929. Pero la embarcación que iba a llevar a Rómulo y a sus compañeros hasta la mencionada isla no puede llegar lo cual los salvó de morir en Cumaná.

En 1931 funda el partido ARDI (Alianza Revolucionaria de Izquierdas) en Barranquilla, que él define como izquierdista y socialista, pero enfrentado a los marxistas leninistas que estaban exiliados en México y Cuba ya que para Betancourt el derrocamiento de Gómez pasaba más por una alianza que por una lucha de clases.

Se afilia al Partido Comunista de Costa Rica cuando se radica en este país y es expulsado del territorio costarricense en 1933 aunque logra permanecer de forma clandestina hasta 1936 cuando regresa a Venezuela. Al llegar al país milita por poco tiempo en el PCV y poco después se une al ORVE, una asociación de partidos que apoyaba a López Contreras, quien apenas es ratificado en su cargo de Presidente comienza a perseguir a todos los que consideraba peligrosos.

El 28 de octubre de 1936, Rómulo Betancourt junto con Raúl Leoni, Rómulo Gallegos y Jóvito Villalba, crea el Partido Democrático Nacional (PDN), que era una agrupación de las izquierdas democráticas y de la cual Rómulo Betancourt fue nombrado Secretario General. El gobierno no aceptó su legalización, aunque de forma clandestina se tornó en una importante fuerza política.

En 1937 López Contreras ordena la expulsión de Betancourt y de 46 políticos más de Venezuela, pero Rómulo permanece en el país utilizando documentos falsos, hasta el año 1939 que la policía lo detiene y sale desterrado para Chile para regresar nuevamente en 1941. Posteriormente, en el año 1945, participa en el golpe de Estado contra Isaías Medina Angarita junto a Marcos Pérez Jiménez y Carlos Delgado Chalbaud.

El partido Acción Democrática, que había sido fundado el 13 de septiembre de 1941 por Rómulo Betancourt, Andrés Eloy Blanco, Gonzalo Barrios, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Leonardo Ruíz Pineda y Jesús Angel Páz Galarraga, entre otros, se convierte en la fuerza política más importante del país e impulsa la candidatura de Rómulo Gallegos quien gana la presidencia en 1947.

Pero el presidente Gallegos es derrocado en 1948 por lo que Betancourt se exilia en Cuba hasta 1952 cuando el dictador Fulgencio Batista da el golpe de Estado en ese país. Luego se va a Costa Rica hasta 1954, año en que se residencia en Puerto Rico. En 1957 se va a Nueva York donde firma el pre-acuerdo del un pacto con Jóvito Villalba y Rafael Caldera. Posteriormente este documento se ratifica en Venezuela, en la Quinta Puntofijo de Caldera por la cual toma su nombre. 

Después de la caída de Pérez Jiménez en 1958 Betancourt regresa a Venezuela y se lanza como candidato para las elecciones de diciembre de este mismo año en las que gana con el 49,18% de los votos. Fueron sus contendores: Rafael Caldera por COPEI y Wolfgang Larrazábal, quien había sido Presidente de la Junta Provisional de Gobierno durante 1958, por URD.

Rómulo Betancourt fue Presidente Constitucional de la República en el período 1959-1964. Después de entregar la banda presidencial a Raúl Leoni se va a los Estados Unidos y luego de hacer un largo viaje por el continente asiático se residencia en Nápoles y finalmente en Berna (Suiza), para regresar nuevamente a Venezuela en 1972.

Atentados

Betancourt fue víctima de varios atentados. El primero de ellos se produce en La Habana la tarde del 18 de abril de 1951. Sucede cuando se iba a montar en su vehículo y un hombre con una jeringa lo ataca. Rómulo se defiende y dobla la punta de la aguja, por lo que no pudo ser inyectado salvando así su vida. La jeringa fue recogida y se determinó que el líquido era gas mostaza, lo que hubiera resultado letal.

El segundo intento de asesinato ocurrió en el año 1953, cuando Rómulo estaba asilado en Costa Rica y arribaron dos cubanos sicarios que fueron detectados por la embajada de Venezuela. Carlos Andrés Pérez, que era el secretario de Betancourt, se encargó de formar un grupo, también de cubanos, que liquidaron a los asesinos en una emboscada y los lanzaron por un barranco.

El tercer atentado ocurrió en Caracas el 24 de junio de 1960 en el Paseo de Los Ilustres durante la conmemoración de la Batalla de Carabobo. Un vehículo Oldsmobile fue estacionado minutos antes del paso de la caravana presidencial y explotó, lo cual violó las normas de seguridad y por eso se atribuyó complicidad a cuerpos de seguridad todavía partidarios de Pérez Jiménez.

A las 9:20 de la mañana, el estallido lanzó el automóvil donde iba el Presidente fuera de la vía convirtiéndolo en una masa de hierro y fuego y ocasionando quemaduras de primer y segundo grado a Betancourt, al Ministro de la Defensa, a su esposa, al chofer del vehículo, y mató al jefe de la Casa Militar. Las heridas recibidas afectaron a Betancourt en el ojo derecho y lo dejaron parcialmente sordo, con graves lesiones en ambas manos y la cara.

La autoría intelectual de este hecho también fue atribuida al mandatario de República Dominicana, llamado Rafael Leónidas Trujillo y apodado Chapita, quien odiaba visceralmente a Betancourt ya que este último había expresado en más de una oportunidad la necesidad de liberar a ese país de una de las más terribles y sanguinarias dictaduras conocidas en América.

El intento de magnicidio fue denunciado ante la OEA y sus miembros decidieron romper relaciones diplomáticas con República Dominicana. Posteriormente el caso también fue llevado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas donde se aprobaron sanciones internacionales en contra de ese país, con nueve votos a favor y dos abstenciones por parte de Polonia y la Unión Soviética.

Los diversos intentos de asesinar a Betancourt y que éste saliera ileso de los mismos dieron lugar a una leyenda acerca de su pipa. Se decía había sido ensalmada por un brujo de Barlovento para que su humo lo protegiera.

Intentos golpistas y acciones subversivas

El gobierno de Betancourt también enfrentó importantes conatos de golpes de Estado que fueron conocidos como El Carupanazo, El Porteñazo y el Barcelonazo, por los lugares donde se sucedieron los hechos. Igualmente las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que se crearon en 1962 para derrocarlo llevaron a cabo acciones importantes. 

El Barcelonazo fue el primero de los tres levantamientos. Éste fue un movimiento insurreccional cívico-militar ocurrido en Barcelona el 26 de junio de 1961 el cual fue secundado por otras ciudades como La Guaira y Ciudad Bolívar. Todos los líderes del movimiento, tanto militares como civiles, fueron arrestados y muchos de ellos ajusticiados.

Luego vino El Carupanazo, que sucede en Carúpano el 4 de mayo de 1962 cuando un batallón de la Marina se subleva tomando las calles, los edificios, el aeropuerto y la emisora más importante de la ciudad que era Radio Carúpano. Betancourt exige la rendición de los alzados y se lanzan ataques aéreos hasta que los sublevados se rinden.

Poco tiempo después, el 2 de junio del mismo año, le siguió El Porteñazo, esta vez en Puerto Cabello, cuando se vuelven a alzar oficiales de rango medio de la Marina logrando tomar la Digepol y varias prefecturas, así como la emisora Radio Puerto Cabello. Pero son bombardeados y mueren más de 400 soldados entre militares sublevados y fieles al gobierno.

Por otra parte, el 29 de septiembre de 1963 acontece un hecho importante que se conoce como el Asalto al Tren del Encanto, el cual se dirigía a Los Teques y donde quince guerrilleros se enfrentaron a la Guardia Nacional con la intención de apropiarse de las armas. En este evento murieron varios guardias y fueron heridos algunos pasajeros.

La respuesta de gobierno ante este hecho fue la suspensión de las garantías, la intervención del Congreso y el allanamiento de las viviendas el 30 de septiembre de 1963, metiendo presos a varios miembros importantes del Partido Comunista como Gustavo Machado que era diputado, su hermano Eduardo Machado y Jesús Farías, entre otros, quienes fueron enviados al Cuartel San Carlos.

Obras de gobierno 1959-1964

Las medidas y obras de gobierno de Rómulo Betancourt estuvieron fundamentalmente dirigidas hacia lo económico, destacándose la aplicación del modelo sugerido por la CEPAL para desarrollar la industria nacional y sustituir importaciones. Igualmente se hizo énfasis en la defensa del precio de los hidrocarburos, por lo que en 1960 el Ministro de Minas e Hidrocarburos Juan Pablo Pérez Alfonzo promueve la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Por otra parte, en diciembre de 1961 viene al país en visita oficial el presidente John F. Kennedy, con el que se firma el acuerdo conocido como Alianza para el Progreso, que consistía en un sistema de ayudas y medidas del gobierno norteamericano hacia todos los países de Latinoamérica para contrarrestar la penetración ideológica de la Revolución Cubana que había triunfado el 1° de enero de 1959.

Cuando finalizó el período presidencial de Betancourt, de acuerdo a estadísticas del Banco Central de Venezuela, el país había crecido significativamente en lo económico, con una tasa de 6,56% promedio interanual. Igualmente, la matrícula escolar que en 1958 era de 850 mil estudiantes pasó a 1.6 millones para el año 1963, lo que para la época significaba más del 90% de cobertura.

Además Betancourt culminó importantes obras que se habían comenzado en el período de Pérez Jiménez tales como el Puente sobre el Lago en Maracaibo; el Distribuidor El Pulpo en Caracas; y el Parque del Este inaugurado en 1961. Por otra parte, se comenzó la construcción de la Represa del Guri y del Puente Angostura sobre el río Orinoco.

En 1961 el Congreso de la República aprobó una nueva constitución que derogó la de Pérez Jiménez de 1953. Esta Carta Magna de 1961 es la que mayor duración que ha existido en la historia, ya que no fue sustituida sino hasta 1999 por la actual. En sus 38 años de vigencia sólo tuvo dos leves enmiendas, una durante el gobierno de Rafael Caldera (1973) y otra en el período de Luis Herrera Campins (1983).

Vida privada de Rómulo Betancourt

Betancourt se casa por primera vez en octubre de 1934 con Florinda María del Carmen Valverde, costarricense, de profesión maestra, quien había estudiado en México. De esta unión, en abril de 1935 nació su única hija que se llama Virginia como la abuela paterna. Según cuentan, Carmen Valverde, quien murió en Caracas en 1977, era una mujer muy bella, paciente, amorosa y leal, que mucho apoyó a todos los exiliados en Costa Rica.

Algunos detalles sobre el primer matrimonio de Betancourt se conocen a través de la obra escrita por su hija, la cual lleva el título de “Vida en Familia (1890-1958)”. Virginia Betancourt siempre ha sido una mujer muy activa intelectualmente y entre sus muchas importantes obras culturales destaca la creación del Banco del Libro en el año 1961. En su libro Virginia narra muchas anécdotas de su padre durante los tiempos del exilio tanto en La Habana como en Chile. 

En una de las historia cuenta que a pesar de que su padre era un hombre hogareño y preocupado por su familia, al llegar a Chile se dejó tentar por los encantos de las chilenas y tuvo algunos romances. En cierta oportunidad, Virginia, quien para aquella época contaba con más o menos seis años, dijo que se había tragado una aguja para que el padre regresara a casa. Pero cuando le manifestaron que el “tío Chicho” que era Salvador Allende, iba a mandar una ambulancia, se arrepintió y confesó que era mentira.

Según Eduardo Mayobre, un testigo presencial, Rómulo Betancourt fue muy buen amigo de Salvador Allende, incluso trabajaban juntos y vivían en el mismo edificio. En esa época Allende era Ministro de Salud y con frecuencia recorrían juntos el país. Y a pesar de que por las posiciones políticas se fueron distanciando, esto nunca cambió el respeto y el afecto que se profesaban.

Refiere Virginia que su padre se emocionaba fácilmente y tanto podía reír como llorar. Le gustaba leer ensayos de política e historia así como las novelas de autores hispanoamericanos y franceses. También para relajarse leía a Agatha Christie y en todas las casas donde iban a vivir reservaba un espacio para el trabajo, con una mesa y una máquina de escribir y muchos libros y periódicos. Por otra parte, la privacidad de su hogar era sagrada y nunca celebraba encuentros políticos en la casa. 

También cuenta que Rómulo no era muy amigo de las fiestas. Detestaba las conversaciones livianas y evadía a los típicos personajes lisonjeros así como a los borrachitos. Por eso, cuando acudía a compromisos ineludibles, incluso siendo Presidente, le decía a Virginia: “negrita, siéntate conmigo para hablar tonterías” y así espantaban a los que intentaban acercarse.

Refiere Virginia que su padre no era muy amante de los aviones y que no tenía la más leve idea sobre mecánica ni cómo funcionaban los aparatos. Disfrutaba de la playa y de las caminatas sin rumbo por las ciudades, le encantaba manejar por la carretera, y se iba parando en las ventas de cachapas, empanadas y chicharrones, donde conversaba con las vendedoras y las reconocía por su nombre.

Finalizando el mandato en 1964, luego de 30 años de matrimonio, Rómulo se separó de Carmen y se volvió a casar en Berna (Suiza) con la brillante venezolana doctora en psiquiatría Renee Hartmann Viso, con quien tenía relaciones desde años atrás. A través de ella tambien se conocen muchos episodios de la vida de Betancourt y montones de anécdotas ya que escribió varios libros. Entre ellos uno titulado “Rómulo y yo”.

Renee fue activista política en sus años de estudiantes en la UCV. Perteneció a la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) y al Partido Democrático Nacional (PDN) pero nunca había conocido a Rómulo Betancourt en persona. Ella, y su esposo que también era médico, hacen el postgrado en Estados Unidos y regresan a Venezuela en 1950 durante la dictadura de Pérez Jiménez. Entonces Renee milita activamente hasta que cae presa y luego es expulsada a Portugal habiéndose ya divorciado.

Posteriormente ella se va a vivir a Nueva York y es allí donde conoce a Rómulo en una reunión de exiliados celebrada en el año 1957, a partir de la cual se inicia el romance y comienzan a verse en secreto. Renee participa en la campaña electoral de Rómulo y así se ven en los hoteles cuando están de gira, pero una vez que él gana la presidencia deben alejarse ya que la esposa sería la primera dama y no estaba bien visto que los presidentes tuvieran amantes. 

Una vez concluido el período presidencial, Rómulo se divorcia de Carmen y se une en matrimonio a Renée en el año 1967, cuando ella tenía 47 años y él 59. Viven en Suiza durante varios años y regresan a Venezuela en 1972, desde donde visitaban todos los años la ciudad de Nueva York para descansar y dedicarse a escribir. Y sucedió que en el viaje de 1981 Rómulo sufre un derrame cerebral y muere el 28 de septiembre en el Doctor´s Hospital de Nueva York con 73 años.

El cuerpo del llamado “Padre de la Democracia Venezolana” por algunos historiadores es repatriado y velado en la Casa de Acción Democrática de El Paraíso. Su féretro fue cargado en hombros desde el centro de Caracas hasta el hasta el Cementerio del Este de la Guairita, donde sus restos reposan en la misma tumba donde luego fueron enterrados los de Renee quien falleció el 16 de enero de 1991.

Referencias:

Betancourt, V. (2007). Vida en Familia (1890–1958). Caracas, Venezuela: Fundación para la Cultura Urbana.

Hartmann, R. (1984). Rómulo y yo: instantes de la democracia venezolana. Caracas, Venezuela: Ediciones Grijalbo.

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Eleazar López Contreras: venezolanos que cambiaron la historia

Venezolanos que cambiaron la Historia el el slglo XX: Eleazar López Contreras
Eleazar López Contreras 

Eleazar López contreras es el primer mandatario de Venezuela luego de la larga dictadura de Juan Vicente Gómez. A pesar de que no fue electo democráticamente y su gobierno siguió perteneciendo a la denominada hegemonía andina, no es menos cierto que durante su gestión se comenzaron a levantar los cimientos de una nueva Venezuela, a través de las leyes y las instituciones que fueron creadas durante su período presidencial.


Contenido

-Calma y cordura
-Quién fue López Contreras
-Gobierno de Eleazar López Contreras 

Calma y cordura

Cuenta la historia que Eleazar López Contreras estuvo al lado del Benemérito hasta sus últimos momentos del 17 de diciembre de 1935 y que por éste fue bendecido. Cuando quisieron apartar al futuro presidente del lecho del moribundo, Gómez afirmó que Eleazar era para él como un hijo más.

Al otro día, el Congreso respaldado por la cúpula militar y pasando por encima de los allegados de Gómez que aspiraban al poder, se apura para nombrar a López Contreras como Presidente Encargado hasta el 19 de abril de 1936, fecha en que terminaba el período del dictador. El nuevo magistrado, al ser Ministro de Guerra y Marina, era el más idóneo para garantizar la estabilidad del país.

El mismo 18 de diciembre, López Contreras inaugura la tónica de las cadenas y se dirige al país a través de la radio. Lo hace a las 6 de la tarde desde Las Delicias de Maracay donde se velaba al difunto y, con su peculiar tono de voz que le valió el apodo de “el ronquito”, estrena su lema de gobierno: "calma y cordura".

Pero en aquellos momentos, que el pueblo mantuviera la calma luego de 27 años de persecuciones, vejámenes y torturas, era un objetivo harto difícil de lograr: la gente sale enardecida a saquear las casas de los gomecistas más comprometidos y se dirige a la cárceles de la dictadura al grito de ¡murió el bagre! presagiando unas navidades que fueron marcadamente turbulentas.

Uno de los hechos más sonados fue la muerte de Eustoquio Gómez, primo de Juan Vicente, que aspiraba al poder. El 21 de diciembre entra a la Gobernación del Distrito Federal y en un forcejeo, bajo circunstancias no muy claras, es ajusticiado. Eustoquio era un personaje muy odiado, ya que sus métodos de tortura superaban ampliamente a todo lo conocido, por lo que el pueblo festejó con gran regocijo su desaparición, y también que le quemaran el carro.

Entre otros antecedentes, Eustoquio tenía en su haber que en 1907 había asesinado a Luis Mata Illas, Gobernador del Caracas, en un bar de Puente Hierro. Por esta razón fue condenado a 15 años de cárcel en La Rotunda. Pero en 1908 fue liberado al asumir Gómez y, con el nombre falso de Evaristo Prato, va a ejercer primero como Jefe del Castillo de San Carlos y más tarde como Presidente del estado Táchira.

Pasaron algunos meses para que las cosas volvieran a su cauce y la rabia se fuera disolviendo en la cotidianidad, con la esperanza de que el nuevo mandatario enrumbara al país y se pudiera respirar un aire distinto.

Quién fue López Contreras


López Contreras nació el 5 de mayo de 1883 en Queniquea, un pueblito del estado Táchira que para la época ni siquiera contaba con una escuela, por lo cual Eleazar estudió en el colegio El Sagrado Corazón de la Grita. Allí se graduó de Bachiller en Filosofía y Letras pero pronto, contando con apenas 16 años, cuando la Revolución Liberal Restauradora de Cipriano Castro se le atraviesa, se une a su ejército.

De esta manera, López Contreras fue parte de los andinos que entraron triunfantes el 22 de octubre de 1899 a Caracas. Posteriormente, manteniéndose siempre fiel a la causa, desarrolló una brillante carrera militar que lo condujo al cargo de Ministro de Guerra y Marina en 1931, y que posteriormente lo catapulta hasta convertirse en el nuevo Presidente de los Estados Unidos de Venezuela.

Luego de estar encargado de la magistratura hasta abril de 1936, es ratificado por el Congreso para un período de siete años, que se convierten en cinco con la nueva Constitución promulgada el 16 de julio de 1936, la cual además no permitía reelección inmediata.

Quienes conocieron a López Contreras cuentan que era un hombre elegante y distinguido. Extremadamente delgado y muy alto, tenía la peculiaridad de poseer un cuello especialmente largo que según dicen se debía a que tenía una vértebra adicional a lo normal.

Tenía fama de ser muy atractivo para las féminas. Prueba de ello es que se casó tres veces y la última vez con una joven a la que aventajaba en 30 años de edad. En total tuvo ocho hijos, seis del primer matrimonio (cuadro hembras y dos varones) y dos hijas del último, aunque al parecer también existió otra hija que nació cuando López Contreras era muy joven.

Sucedió que siendo Jefe de la Guarnición de Caracas, el propio López Contreras se vio en la obligación de detener a uno de sus hijos, llamado Eleazar López Wolkmar, quien era cadete y en los eventos de 1928 se sublevó junto a un grupo de compañeros. 

El joven es enviado a La Rotunda, donde estuvo durante un año, muriendo luego en 1937 ya que los maltratos de las cárceles de Gómez dejaban huellas indelebles. Dicen que el dictador le ofreció la libertad al poco tiempo de estar preso, pero Eleazar hijo se negó en solidaridad con los demás que habían participado en el alzamiento. 

Luego de un período de gobierno que marcó el comienzo de una nueva Venezuela, al terminar su magistratura en 1941 Eleazar López Contreras siguió muy activo en la vida política del país y sufrió los avatares de la misma. Durante su gestión de gobierno estuvo enfrentado con Rómulo Betancourt por sus ideologías diametralmente opuestas, pero en su debido momento supieron limar las asperezas.

López Contreras tuvo larga vida y falleció en Caracas durante el primer gobierno de Rafael Caldera, cuando estaba por cumplir los 90 años. Desde 1961 contaba con el cargo de Senador Vitalicio, ya que según la Constitución promulgada en enero de este mismo año le correspondía por haber sido Presidente de la República.


Su última residencia en Caracas estuvo en la Avenida Mohedano de La Castellana, entre la Primera y Segunda Transversal, en la casa que actualmente es la sede de la Embajada de España.


Gobierno de Eleazar López Contreras 


Apenas López Contreras asume el poder libera a los presos políticos y vuelven los exiliados. El 2 de enero de 1936, justamente en la misma fecha que moriría 37 años más tarde, decreta la demolición de La Rotunda y la construcción de la Plaza de la Concordia en su lugar. Al mes siguiente da a conocer su “Programa de Febrero” que contenía un diagnóstico de la terrible situación del país, así como de las políticas sociales y económicas para enfrentarla.

El gabinete de López Contreras, a lo largo de sus cinco años de gobierno, estuvo formado por talentos destacados de diferentes tendencias, entre ellos:

-Pedro Tinoco: Ministro de Relaciones Interiores (1935-1936)
-Alberto Adriani: Ministro de Hacienda y de Agricultura (1936)
-Rómulo Gallegos: Ministro de Educación (1936)
-Arturo Uslar Pietri: Ministro de Educación (1936-1941)
-José Rafael Pocaterra: Ministro de Comunicaciones (1939-1941)
-Isaías Medina Angarita: Ministro de Guerra y Marina (1936-1941)
-Diógenes Escalante: Ministro de Relaciones Interiores (1936) y Secretario de la Presidencia (1936-1939)

Del mismo modo, durante su mandato se crearon diversas leyes e instituciones que influyeron de manera importante para que Venezuela se convirtiera en una nación moderna, como es el caso de:

-Primera Ley del Trabajo de Venezuela (1936), redactada principalmente por Rafael Caldera
-Ley del Seguro Social Obligatorio (1936)
-Ministerio de Sanidad y Asistencia Social (1936)
-Ley de Defensa contra el Paludismo y Dirección de Malariología (1936)
-Guardia Nacional (1937).
-Instituto Pedagógico de Caracas (1937)
-Cuerpo de Bomberos de Caracas (1937)
-Sede actual del Museo de Bellas Artes de Caracas en la Plaza de los Museos (1938)
-Primera Ley de Educación de Venezuela (1940) redactada por el Ministerio de Educación siendo Arturo Uslar Pietri ministro, conocida como Ley Uslar
-Banco Central de Venezuela (1940)
-Sede actual del Museo de Ciencias en la Plaza de los Museos (1940)

Pero, a pesar de los avances, la presidencia de López Contreras siguió arrastrando viejos esquemas de los tiempos de Gómez, lo cual se observa en la Constitución de 1936 promulgada durante su gobierno, donde ente otros detalles se lee que: a) se prohíben las “actividades comunistas y anarquistas”; b) el Estado tiene la potestad de aplicar el exilio como condena; c) se ratifica el sistema electoral de tercer grado para presidente y de segundo grado para los diputados; d) únicamente los varones mayores de 21 años, que además sepan leer y escribir, pueden votar.

Por otra parte, esta Constitución era de corte federal, al establecer que: “El gobierno de los Estados Unidos de Venezuela y de cada uno de los Estados de la Unión es y será siempre republicano, federal, democrático, electivo, representativo, responsable y alternativo”.

Las elecciones de segundo y tercer grado consistían en que se votaba por los representantes a las municipalidades, quienes luego elegían a los diputados y posteriormente éstos al Presidente de la República. Al no poder votar las mujeres ya se estaba obviando la opinión de la mitad del país y, adicionalmente, solo aproximadamente el 30% de la población estaba alfabetizada.

Un evento especialmente recordado del gobierno de Eleazar López Contreras fue lo sucedido con los barcos Caribia y Koenigstein, llamados "barcos de la esperanza", donde venían 251 judíos huyendo del nazismo. Luego de ser rechazado el desembarco por Barbados, Trinidad y la Guayana Inglesa, lo único que les quedaba era volver a Europa y sufrir los rigores de los campos de concentración, o lanzarse al océano.

Como última opción, las embarcaciones se acercaron a las costas de Venezuela, lo cual sucedió en febrero de 1939, y aquí sus pasajeros fueron bien recibidos, hospedados y alimentados por orden expresa del presidente, para luego integrarse a la comunidad judía que ya vivía en el país.

Según algunos documentos, al terminar su período en 1941 López Contreras se inclinaba por dejar como sucesor a Diógenes Escalante, pero este último no era militar y el Alto Mando determinó que le sucediera el que había sido Ministro de Guerra y Marina hasta antes de la transmisión de mando. Por tal razón, el Congreso elige a Isaías Medina Angarita como nuevo presidente.

Cuando este último es depuesto mediante el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, López Contreras es detenido y luego expulsado del país, además de confiscársele sus bienes. Se exilia en Estados Unidos y regresa en el año 1951 durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, a pesar de que éste había sido causante de su destierro por estar al frente del golpe a Isaías Medina Angarita.

A su muerte, acaecida el 2 de enero de 1974, recibió todos los honores y sus restos fueron sepultados en el Cementerio del Este de La Guairita.

No cabe duda de que Eleazar López Contreras fue uno de los hombres clave del siglo XX. A pesar de haber sido partidario de Juan Vicente Gómez durante toda su vida, supo darle un rumbo diferente a la política. Por otra parte, su trayectoria intachable y su ascendencia en las Fuerzas Armadas impidieron que elementos nefastos como Eustoquio Gómez siguieran sometiendo el país a la barbarie.

Referencias:

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Padrón, R. (2017, diciembre). Del gendarme al prestigio moral necesario: La transición en el gobierno de Eleazar López Contreras. http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-94962017000200008.

Peralta, J. (2018a, noviembre 5). López Contreras estrenó las cadenas oficiales de radio. https://correodelara.com/http-bit-ly-2oozcny/

Peralta, J. (2018b, diciembre 13). Cronicario | La muerte de Gómez en 1935 dio una Navidad distinta a López Contreras. https://www.globovision.com/article/cronicario-la-muerte-de-gomez-en-1935-dio-una-navidad-distinta-a-lopez-contreras

Vegas, F. (2017, 14 noviembre). Un héroe de la transición. https://prodavinci.com/un-heroe-de-la-transicion/

José Antonio Páez: el caudillo más carismático de la historia


Aunque mucho se ha escrito reconociendo la gran importancia histórica del Centauro de los Llanos, también apodado Catire, Taita, o Ciudadano Esclarecido entre varios otros, hay algunos autores que tratan de opacar su prestigio tildándolo de traidor, obviando que existieron causas determinantes, las cuales condujeron al desencadenamiento de los hechos que desembocaron en La Cosiata.

Páez es el representante más fiel del caudillismo venezolano y uno de los hombres que preponderantemente ha marcado la historia ya que con él nació Venezuela como República. Fue presidente tres veces entre los años 1830 y 1863 y manejó todos los hilos políticos de la República durante muchos años.

Su autobiografía y lo que cuentan sus biógrafos testifican que, a pesar de que se le pueden hacer muchas críticas, Páez es uno de los políticos más auténticos y carismáticos que ha tenido Venezuela.


Contenido

-Un llanero recio
-Héroe de batallas
-Cuentos de a caballo
-El poder
-Vida privada
-Un error imperdonable
-Tiempos difíciles
-Paz y retirada 

Un llanero recio

José Antonio nació el 13 de junio de 1790 en una casa muy precaria ubicada a orillas del río Curpa en el estado Portuguesa. Fue hijo de una familia numerosa de origen canario y recibió una educación bastante elemental. Por esas cosas del destino, un buen día, cuando ya tenía 17 años, mató a un hombre en defensa propia y tuvo que huir de su casa, colocándose como peón en el Hato de La Calzada.

Allí se encontró con el zambo Manuelote, un capataz que acostumbraba a humillarlo y someterlo a duras pruebas, y supo lo que es pasar trabajo. Pero esta ruda experiencia fue fundamental para su futuro; se convirtió en el gran aprendizaje de su vida y lo llevó a ser, junto a Bolívar, el hombre de mayor trascendencia en la Guerra de Independencia.

De lo que cuenta en su autobiografía se desprende que Páez siempre fue respetuoso y humilde, al tiempo que muy alegre y bullanguero; en los ratos de ocio acostumbraba a tocar el cuatro, cantar y bailar, por lo que ganó gran popularidad entre los peones del hato donde servía, así como de todos los aledaños.

En La Calzada se hizo un maestro domando potros salvajes, se convirtió en un gran jinete, y perdió el miedo a atravesar las corrientes peligrosas de los ríos llenos de caimanes y pirañas. De esta época proviene el apodo de Catire, ya que, aunque era de tez morena, su color de piel contrastaba con la del resto de los trabajadores.

Por su valentía y destreza llegó a ser capataz de otra de las haciendas del dueño de aquellas tierras y también Jefe de los Jinetes del Llano que se encargaban de proteger a los hatos de Barinas. Los años de 1809 a 1811 fueron de gran importancia para su vida ya que se casa con Dominga Ortiz, dama de familia adinerada, y adicionalmente es llamado a ocupar el cargo de soldado de caballería al servicio de la causa republicana.

Páez había desarrollado una impresionante fortaleza física que, aunada a sus dotes naturales de inteligencia y audacia, lo convertían en un llanero recio y temible.

Héroe de batallas

José Antonio Páez logra formar un gran ejército que lo admira y lo sigue fielmente, y se hace famoso por las muchas batallas ganadas. Como todo caudillo llanero es amable y cercano con su tropa, al tiempo que reconocido por su magnanimidad con los prisioneros de guerra, lo que hace que muchos de ellos se conviertan en partidarios.

Bolívar viaja hasta el hato Cañafístula a comienzos de 1818, se reúne con Páez para pedirle que lo acepte como jefe y, a partir de ese momento, el Centauro de los Llanos se torna en figura central del movimiento independentista. Sus hombres eran expertos en el manejo de la lanza y la pelea cuerpo a cuerpo, además de los mejores y más osados jinetes.

La participación de Páez y sus lanceros es decisoria el 24 de junio de 1821 en la Batalla de Carabobo, ya que toman la delantera sorprendiendo a los contrarios para, finalmente, cuando se les acaban las municiones a los enemigos, rematarlos con las armas blancas. Por su valentía sin par, Bolívar honra a Páez, reconociéndolo como el gran héroe de la contienda y nombrándolo General en Jefe de los ejércitos.

Pero hay otra hazaña del llanero más sorprendente aún con la toma del Castillo de Puerto Cabello, último reducto de los realistas. El 8 de noviembre de 1823 José Antonio y su ejército nadan durante la noche en las aguas llenas de lodo que rodean a la fortaleza y los toman por sorpresa, lo que produce la rendición definitiva de las tropas leales a la corona.

Durante todos estos años Páez aprovecha para comprar muchas haciendas, que eran expropiadas a los realistas, y se convierte en un gran terrateniente al igual que una gran mayoría de los patriotas. Este hecho sirvió de bandera para los liberales y la Revolución Federal encabezada por Ezequiel Zamora que, entre los años de 1859 y 1863, sublevaron a los campesinos en pro del reparto de tierras, aunque todo terminó siendo una farsa.

Cuentos de a caballo

Existen muchas anécdotas sobre la vida del catire.

Cuentan que un día liberó, él solo con su caballo, a ciento quince patriotas prisioneros de los realistas: se presentó en la prisión agarrando por sorpresa a los carceleros y gritando “¡Adelante!”, como si un gran regimiento lo siguiera, hizo huir despavoridos a todos los guardias.

También dicen que acostumbraba a fingir voces diferentes, simulando estar acompañado de muchos hombres, y que amarraba cueros de vacas a las colas de varios caballos, para que creyeran que un grupo de jinetes lo acompañaba. Todas estas tretas lo salvaron más de una vez de ser atacado.

Una de sus más famosas historias es la que cuenta el mismo José Antonio en su autobiografía, de la época en que ya era presidente, la cual se refiere al encuentro con uno de los más temibles bandoleros realistas que, desde los Valles del Tuy donde tenía su refugio, azotaba a Caracas y sus alrededores.

Páez se dirige a la montaña donde Cisneros estaba atrincherado con sus hombres y manda a un emisario para anunciarse, a lo que el guerrillero responde que lo recibirá como se merece. Sube el Presidente y se encuentra a 200 hombres armados hasta los dientes con carabinas y machetes.

Cisneros increpa a Páez y le pregunta que cómo se atreve a llegar hasta allí, a lo que éste contesta que quiere pactar la paz, pero Cisneros en tono de burla le dice que ordene algunas maniobras a sus hombres para comprobar su habilidad. En un momento todos apuntan sus armas contra Páez que, al verse perdido, comienza a dirigir su propio fusilamiento.

Ante la valentía de José Antonio, Cisneros manda a parar a sus bandoleros y le dice al presidente que lo ha vencido y que le será fiel para toda la vida. Respecto a esta anécdota, los biógrafos cuentan que luego Páez cedió algunas tierras a Cisneros para que las cultivara, y terminó bautizándole un hijo por lo que llegaron a ser compadres.

El poder

Habían pasado más de seis años desde que la Ley Fundamental de la República Colombia del 12 de diciembre de 1819 decretara la consolidación de una gran nación formada por los departamentos de Cundinamarca, Quito y Venezuela. Un año más tarde, en agosto de 1821, había sido sancionada la nueva Constitución donde se establecía que Bogotá era la capital. Como Vicepresidente, que para el caso era el mandaba porque Bolívar siempre estaba en campaña, fue escogido el neogranadino Francisco de Paula Santander.

Ya esto no gustó mucho en Venezuela, además de que el poder estaba totalmente centralizado y no se podía tomar ninguna decisión en los departamentos, sino esperar por las instrucciones para cualquier detalle, ya estuviera relacionado con la Ley o con asuntos económicos. Páez había sido nombrado Jefe Militar de nuestro departamento y existía también la figura de un Intendente, que fueron varios en un período relativamente corto.

Por otra parte, según cuenta la historia, Francisco de Paula Santander no era muy pro venezolano que se diga y, a juzgar por acontecimientos que posteriormente sucedieron, tampoco quería al Libertador. Pero lo que desencadenó la tormenta, que se llamó La Cosiata por una obra de teatro que se exhibía en Valencia, fue que Páez actuó inconsultamente en cierta situación y, al ser llamado a Bogotá a declarar, a lo cual se negó, fue relevado de su cargo.

Ante esta circunstancia se reúne la Municipalidad de Valencia el día 30 de abril de 1826 y ratifica a Páez en sus funciones, lo que posteriormente es secundado por Caracas el 5 de mayo, proclamando al caudillo como Jefe Civil y Militar del Departamento de Venezuela. Esto hace que Bolívar venga al país en 1827 y ratifique a Páez, pasando por encima de las decisiones de Bogotá, donde por cierto las cosas tampoco estaban muy bien y se enfrentaban los partidarios del federalismo con los del centralismo.

Posteriormente, en el año 1829 un Congreso reunido en Caracas, específicamente en el convento de San Francisco, desconoce a Bolívar y nombra a Páez como presidente encargado. En 1830 una Asamblea Constituyente proclama la nueva Constitución de la República de Venezuela, y en 1831 Páez es elegido por el Congreso como Presidente Constitucional, cargo que ejercerá hasta 1835.

Páez, en su autobiografía, refiere que la Gran Nación se había convertido en una especie de monstruo ingobernable, existiendo una gran incoherencia, muchas contradicciones y falta de claridad en las políticas. También dice que la separación era algo inevitable y que nunca fue procurada por él, sino que por circunstancias le tocó liderarla. Según concuerdan muchos historiadores, el proyecto de Colombia fue una idea grandiosa, más bien un sueño, muy difícil de concretar.

Aspectos resaltantes de la Constitución de 1830, que fundó la Cuarta República, fueron:

-En contraposición al gobierno centralista de la Constitución anterior, el nuevo régimen era central-federal, lo que permitía la toma de algunas decisiones políticas y económicas a las provincias.

-Existían tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Los períodos presidenciales eran de cuatro años y no se permitía la reelección inmediata.

-No se determinó ningún culto oficial, lo que molestó a la Iglesia Católica, y se abolieron las prerrogativas de las que gozaban el clero y los militares, llevándolos a la condición de ciudadanos comunes.

-Para ser considerado ciudadano era necesario saber leer y escribir, además de tener propiedades o ser profesional, lo cual ya era parte de la Constitución de Cúcuta y se basaba en el Discurso de Angostura de Bolívar (15 de febrero de 1819).

Páez fue Presidente Constitucional en los períodos 1831-1835 y 1839-1843, y dictador entre los años de 1861-1863. Durante una larga etapa desde su nombramiento como presidente por primera vez hasta 1847 en el que cometió la falla política más grave de su vida, tuvo gran poder y ascendencia sobre los presidentes cuando él no estaba mandando. A partir de 1848 perdió el control del país pero volvió en 1861 y gobernó por tres años. Desde La Cosiata hasta 1863 su carrera como político prominente abarca un período de 37 años.

Los primeros gobiernos de Páez se caracterizaron por traer grandes avances sociales y económicos al país, lo cual está respaldado por estadísticas, y el mayor error que se le achaca es haberse rodeado de las élites y mandar con ellas a consecuencia de que éstas supieron encantarlo, adulándolo y rindiéndole honores y pleitesía.

Vida Privada

En 1821 Páez se separa de su esposa Dominga Ortiz, aunque el matrimonio nunca pudo ser disuelto legalmente por no existir el divorcio, y se une a Bárbara Nieves, dama muy culta que lo inicia en la lectura de autores clásicos y le despierta el gusto por el teatro, la pintura y todas las artes, al tiempo que lo estimula para que aprenda idiomas. Barbarita será el gran amor en la vida del Centauro de los Llanos.

En Caracas fijan residencia en una casa hermosa, especie de palacio, llamada La Viñeta. Estaba ubicada en la Esquina del Mamey donde hoy se encuentra el Grupo Escolar Francisco Pimentel, pero ya no es la misma estructura porque fue demolida. Aquí se organizaban grandes fiestas y veladas donde Barbarita y las hijas cantaban y bailaban, de modo que La Viñeta era el lugar donde se concentraba la alta sociedad de Caracas, a pesar de que secretamente criticaban al Presidente por sus maneras toscas y vivir con una amante.

Cuentan que La Viñeta tenía los jardines más espectaculares de Caracas y allí se podía admirar la más variada gama de flores: violetas, jazmines, novios, magnolias y rosas, entre otras, además de muchas matas de mango y diferentes especies de árboles exóticos. El jardinero, por cierto, había sido un guerrillero que estuvo a punto de matar a Páez, pero luego le confesó que su pistola no tenía municiones y el Presidente lo adoptó.

Los biógrafos de José Antonio refieren que tuvo nueve hijos, aunque podrían ser más. Cuatro con Dominga: Manuel Antonio, María Antonia, María del Rosario y Hermenegildo. Cuatro con Barbarita: Úrsula, Juana, Sabas Antonio y Sofía. Y uno con una señora colombiana, al que no reconoció, que fue pintor y se llamó Ramón Ricaurte. De este último descendiente así como de su madre no se conoce mucho, e incluso pocos lo mencionan.

Hay documentos que atestiguan que Páez ingresó en la masonería a raíz de su contacto con los ingleses que participaron a favor de la Guerra de Independencia y al parecer logró obtener un alto rango en la logia a la que pertenecía. Igualmente, hay cronistas que refieren su afición por las peleas de gallos y los toros coleados, lo que en algunas oportunidades le trajo censuras de la Ley por falta de permisos a lo cual se sometió aún siendo el presidente.

Según el Doctor Lisandro Alvarado, Páez era obsesivo a consecuencia de una enfermedad hereditaria. Este autor hace referencia a Arístides Rojas, quien conoció a la familia Páez muy de cerca porque estudió con sus hijos, y cuenta que de pequeño fue mordido por una serpiente venenosa, lo que agravó su tendencia hacia la neurosis.

Una de sus principales manías era el pescado, no pudiendo ingerirlo ya que imaginaba que esta carne se convertiría en un ofidio una vez que llegara a su estómago. También sufría de ataques de epilepsia cuando algo perturbaba su sistema nervioso, por ejemplo al ver una culebra, lo cual hacía que se cayera del caballo.

El mismo Centauro ratifica su trastorno en sus memorias, cuando narra que en las contiendas, al sentir los primeros tiros de los adversarios, caía en una especie de trance y luego enloquecía de manera que sus compañeros de armas tenían que agarrarlo para impedir que se lanzara impulsivamente contra el enemigo.

Un error imperdonable

En 1840 se funda el partido Liberal, siendo una de sus principales figuras el caraqueño Antonio Leocadio Guzmán, que es otro de los personajes típicos y más interesantes de nuestra historia. Antonio Leocadio fue hijo de un español realista y padre de Antonio Guzmán Blanco, quien más tarde marcará otros largos años en el devenir histórico de Venezuela. Desde su periódico El Venezolano, Antonio Leocadio se dedicó a desprestigiar a Páez y sus seguidores, ocasionándoles gran daño.

Para las elecciones de 1847 Páez apoya a José Tadeo Monagas, un caudillo de los llanos, en este caso de los llanos orientales, prócer destacado de la guerra de independencia y otro de los principales hombres de Bolívar. José Tadeo se había levantado en armas dos veces contra Páez en su primer gobierno y había sido amnistiado, por lo que no debería de haber sido el candidato.

Sin embargo, como cuenta José Antonio en sus memorias, quien para 1847 era Jefe de los Ejércitos, apoyarlo era una forma de comprometerlo con la República y así evitar que siguiera constituyendo un peligro. Por otra parte, los conservadores no tenían un candidato fuerte y dentro del panorama político José Tadeo era el que podía garantizar la estabilidad.

Pero sucede que, apenas José Tadeo toma el poder en 1848, se adhiere a los liberales convirtiéndose en líder de este partido, y además cesa a Páez de sus funciones, por lo que éste último se subleva, siendo luego apresado y humillado públicamente por las calles de Valencia y de Caracas. Le colocan unos grillos y lo pasean en medio de los más terribles insultos orquestados por los seguidores de José Tadeo.

Posteriormente el insigne llanero es enviado al Castillo de San Antonio en Cumaná, donde se le encierra en una celda húmeda sin oxígeno. Narra en su autobiografía que la falta de aire lo obligaba a acostarse en el suelo para respirar por debajo de la puerta, que no podía recibir cartas de su familia, y que su único ejercicio consistía en bailar cuando uno de los guardias tocaba la guitarra.

Para esta fecha ya Barbarita había fallecido. Su esposa Dominga Ortiz intercede para que le cambien la cárcel por el exilio y el 23 de mayo de 1850 es sacado del castillo, el cual es rodeado por una multitud que esta vez lo ovaciona, y de una vez embarcado en un buque que lo espera en el puerto de Cumaná para ser enviado a Saint Thomas. Desde esta isla luego viaja a Nueva York para ser recibido con honores.

Mientras tanto los Monagas, entre José Tadeo y José Gregorio turnándose en el poder, implantan una dinastía que durará hasta 1858:

· José Tadeo Monagas: 1848-1851
· José Gregorio Monagas: 1851-1855
· José Tadeo Monagas: 1855-1858 (no terminó el mandato)

Del período de José Gregorio Monagas es el decreto que otorga la libertad a los esclavos el 24 de marzo de 1854. Esto fue muy bien acogido por las familias adineradas y los latifundistas, porque tener esclavos ya no era negocio. Resultaba muy costoso mantenerlos en relación a lo que producían, siendo más conveniente liberarlos y luego contratarlos como peones, o bajo la figura de personal para el servicio doméstico.

En el año 1857, bajo la segunda presidencia de José Tadeo, se sanciona una nueva Constitución que alarga el período presidencial a seis años y permite la reelección inmediata, lo cual evidenció la intención de José Tadeo de permanecer en el poder junto a sus familiares.

Adicionalmente, José Tadeo había secuestrado al parlamento y lo utilizaba según sus propios intereses y, por otra parte, la deuda externa había subido desmesuradamente al tiempo que había manejos dolosos de los dineros de la Nación y grandes corruptelas que involucraban a gran parte de los ministros, así como a otros actores ubicados en cargos importantes.

Esta situación produce una alianza entre conservadores y liberales para dar un golpe de Estado ante el excesivo personalismo y desastres del gobierno. Así, se alza de Julián Castro con la Revolución de Marzo, lo que obliga a José Tadeo a refugiarse en la delegación francesa en Caracas y renunciar, mientras que José Gregorio es apresado y enviado al Castillo de San Carlos en el estado Zulia, donde al poco tiempo muere de cáncer.

Tiempos difíciles

A partir de la caída de José Tadeo en 1858 vienen quince años que son los más complicados y turbulentos de la historia después de la Independencia. Dentro de ellos se ubica la Guerra Federal o Guerra de los Cinco Años entre 1859 y 1863, que dejó al país en la más miserable de las ruinas. Hasta 1873 cuando Antonio Guzmán Blanco asume oficialmente su primera presidencia luego del triunfo de la Revolución de Abril en 1870, el país no volverá a tener algo de estabilidad, aunque no muy duradera.

Los líderes de la Guerra Federal fueron Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón, Antonio Leocadio Guzmán y Antonio Guzmán Blanco. El movimiento comienza el 20 de enero de 1859 en Coro, cuando toman por asalto el cuartel y roban todas las armas. Los campesinos se sublevan y se proclama a Ezequiel Zamora como máximo líder y Jefe del Ejército Federal, formando un gobierno paralelo que pronto tuvo bajo su control a varias regiones del país.

Entre 1858 y 1870 se suceden nueve gobiernos, incluyendo provisorios, electos, dictadura de Páez y otros golpes de Estado. José Antonio vuelve a Venezuela en 1858, pero se va y viene otras dos veces por diferentes circunstancias. Finalmente en 1863 regresa a Nueva York de forma definitiva, después de que termina la Guerra Federal con el Tratado de Coche y Páez renuncia a su mandato como dictador.

Cuando José Tadeo Monagas es destituido en 1858 se nombra un gobierno provisional, posteriormente Julián Castro, que había sido el autor del derrocamiento, es proclamado presidente por una Asamblea Constituyente. La idea era que el nuevo gobierno se constituyera con un peso equilibrado entre conservadores y liberales, dado que ambos bandos habían formado la coalición para dar el golpe al último gobierno de los Monagas, pero no pasa así.

Sucede que Julián Castro comienza inclinándose demasiado por los conservadores y luego gira totalmente hacia los liberales, ante lo cual Páez, que había llegado en 1858 y era Ministro de Guerra y Marina, se regresa a Nueva York en 1859. Ese mismo año le dan un golpe de Estado a Julián Castro y asume temporalmente Pedro Gual, un hombre ya de edad, comprometido y leal a la Constitución y a las leyes de la República.

En 1858 se aprueba una Constitución que restituye el período de cuatro años y la no reelección inmediata. Esta carta magna tiene como avances importantes el prohibir la elección de parientes en cargos de gobierno, así como instaurar el voto directo para presidente, vicepresidente, diputados y gobernadores, lo que otorga poder a las provincias al decidir sobre sus mandatarios.

En el año 1860 toca ir a elecciones y gana Manuel Felipe Tovar, fiel representante de los conservadores. Entonces Páez regresa ese mismo año y vuelve a ocupar su cargo de Ministro de Guerra y Marina. Pero este nuevo gobierno resulta muy débil, a pesar de todos los esfuerzos por recuperar al país no lo logra y la Guerra Federal sigue en su apogeo, por lo que todos los ministros lo abandonan, entre ellos Páez que se va de nuevo a Estados Unidos.

Poco después, Manuel Felipe Tovar, cuando ve que las cosas se complican cada vez más, le solicita a José Antonio que regrese y lo nombra Jefe del Ejército. En estos momentos predominaba la idea de que era necesario imponer un gobierno dictatorial, siendo Páez la persona idónea por su trayectoria y ascendencia sobre los militares.

Paz y retirada

Manuel Felipe Tovar renuncia en 1861 y otra vez toma el mando Pedro Gual de forma provisional. Finalmente Páez se decide y, a través de un coronel que le es fiel, le da un golpe a Gual, para asumir el gobierno como Jefe Supremo Civil y Militar. A partir de esta fecha se dedica a procurar un pacto con Juan Crisóstomo Falcón, que había quedado como líder de la Guerra Federal luego de que Ezequiel Zamora muriera en 1860.

El 23 abril de 1863 Páez logra por fin un acuerdo con Falcón mediante el Tratado de Coche. Se convoca un Congreso con igual número de conservadores y federales y Páez renuncia, quedando como presidente provisional Juan Crisóstomo Falcón. Al año siguiente se promulga otra Constitución, de corte federal, con 20 estados autónomos, donde el país pasa a llamarse Estados Unidos de Venezuela y se mantienen los cuatro años de gobierno y la no reelección inmediata.

Posteriormente Falcón es electo presidente para el período 1865-1868, pero es derrocado un poco antes de concluir su período. Monagas regresa en 1868 con nuevos ímpetus y con su Revolución Azul acaba con el gobierno federal. Aunque esto no durará mucho, ya que en 1870 vuelve Antonio Guzmán Blanco con su Revolución de Abril, llamada así porque se concreta el día 27 de ese mes, y tumba a José Tadeo para comenzar otro largo período de la historia.

José Antonio muere el 6 de mayo el 1873 en Nueva York a causa de una bronconeumonía posterior a una fuerte gripe. Luego de la firma del Tratado de Coche, Juan Crisóstomo Falcón le pide a Páez que se quede en Venezuela. Ante su negativa, le paga el pasaje de regreso prometiendo enviarle mensualmente el importe de su sueldo, pero esto duró poco tiempo por los avatares que sufrió la República.

Los que escribieron sobre esta de Páez cuentan que murió muy pobre. Remendaba su ropa y, si no hubiera sido por la caridad de algunos, su cuerpo habría ido a parar a una fosa común. En 1888, bajo la presidencia de Hermógenes López, sus restos llegaron al país y se les rindieron todos los honores, llevándolos al Panteón Nacional.

Este período de nuestra historia es especialmente ilustrativo para mostrar que, como alguien dijo, en Venezuela no hay cadáveres políticos hasta que no están bajo tierra, lo cual luego siguieron demostrado los hechos. Por otra parte, también es interesante observar cómo gobiernos del tipo de los Monagas cansaron con sus excesos hasta a sus propios partidarios y no pudieron ir más allá de una década. Claro está que también hay otros ejemplos, como es el caso de Juan Vicente Gómez, que fue dictador durante 27 años en el período 1908-1935, y su mandato se acabó porque murió a la edad de 78 años.

Referencias:

-Alvarado Lisandro (1895). Neurosis de hombres célebres de Venezuela. Prodavinci. Recuperado de https://prodavinci.com/neurosis-de-hombres-celebres-de-venezuela/

-Arráiz Lucca, R. (2007). Venezuela: 1830 a nuestros días. Caracas: Editorial Alfa.

-Herrera Luque, F. (1991). Los Reyes de la Baraja. Caracas: Editorial Grijalbo Mondadori.

-Mendoza, A. (2014). José Antonio Páez y José Tadeo Monagas: relaciones de poder caudillista durante el período 1846-1849. Tesis para optar al grado de Doctor en Historia. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas.

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