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| Waraira Repano, Pico Naiguatá - Foto M. Celeste Rabbat Wikimedia Commons |
El Ávila o Waraira Repano es una montaña mágica y llena de
magnetismo. Todos los caraqueños sienten pasión por este majestuoso cerro que también
puede ser traicionero para quienes no lo conocen bien o se aventuran por
senderos apartados.
Resulta
difícil imaginar que en cierta época, antes de que creciera la vegetación que se
observa hoy día, gran parte de esos terrenos fueran haciendas de café. Es probable que los restos
de sus esclavos yazcan sepultados en las profundidades de la montaña así como
bajo los caseríos y posadas.
Contenido
-El Waraira Repano
-Camino de los Españoles
-La ruta del Camino Real
-Castillos y haciendas en el Camino de los Españoles
-Galipán
-Hotel Humboldt
-Teleférico Warairarepano
-Cueva Alfredo Jahn
El Waraira Repano
El Parque Nacional Waraira Repano toma esta denominación a partir del año 2011, pero desde el siglo dieciocho fue conocido como Cerro El Ávila, Parque Nacional El Ávila a partir de 1958, y en general los caraqueños lo siguen llamando así. Se localiza en la zona central de la Cordillera de la Costa, al norte del Distrito Capital y el Estado Miranda y al sur del Estado La Guaira.
En El Ávila viven muchas familias consideradas autóctonas, ya que sus antepasados llegaron antes de que el área fuera declarada parque nacional. Sus actividades económicas son conservacionistas, dedicándose sobre todo al cultivo de legumbres y flores, aunque también al turismo. El pueblo más grande e importante es Galipán.
El nombre "Ávila" se ha prestado a interpretaciones contradictorias. Diferentes autores sostienen que éste se debe a un tal Gerónimo de Ávila, quien habría gobernado la Provincia de Venezuela. Pues bien, nunca existió un gobernador que se llamara así. Otra versión es referente al Alférez Mayor Gabriel de Ávila, quien fue alcalde de Caracas y falleció en 1593.
Pero en la historia no figura ninguna referencia a El Ávila hasta el año 1774, cuando en Actas de Cabildo aparece un tal Juan Manuel de Ávila, quien era propietario de gran parte de los terrenos de la serranía y tenía varias haciendas de café. Este señor se casó en segundas nupcias con una hija de Juan Francisco de León.
En un Acta de Cabildo de fecha 20 de mayo de 1774 se hace mención al “cerro de Ávila” y se especifica que el susodicho era dueño de las tierras que van “hasta la cumbre donde se avista el mar”. Al morir Juan Manuel de Ávila a finales de 1795, las haciendas son heredadas por sus nueve hijos quienes en su mayoría luego venden a terceros.
Se estima que en el Waraira Repano hay un total de 50 caseríos que antiguamente fueron encomiendas y haciendas trabajadas por indios y esclavos. De acuerdo al libro de Bruno Manara: "El Ávila: biografía de una montaña" (1939), para la segunda mitad del siglo dieciocho los dueños de la vertiente sur de la montaña eran el antes mencionado Juan Manuel de Ávila, Don Manuel de Urbina que también fue dueño de la Hacienda La Urbina en Petare, el Coronel Juan Nicolás de Ponte y los descendientes de Manuel de Figueredo.
Por otra parte, en la vertiente norte, las haciendas mas grandes que abarcaban las faldas del cerro eran la conocida como Hacienda de los Pedroza, ubicada en Macuto, que fue administrada por José María España hasta poco antes de ser ejecutado en 1799 y posteriormente se llamó Hacienda Delfino; la Hacienda del Pino perteneciente a Andrés del Pino también llamada "Nepecuay" en Caraballeda; y la famosa Hacienda Juan Díaz que para 1754 aparece registrada a nombre de Francisco Antonio Pimentel, padre del presbítero del mismo nombre, también en Caraballeda.
Cuando Alexander von Humboldt (1769-1859), llega a La Guaira en 1799, observa que en la ladera norte del Ávila, por los lados de Caraballeda, los curas Mercedarios tenían una plantación de caña de azúcar con 200 esclavos. Así mismo, menciona a un tal Gallegos dueño de una importante hacienda de café en Caracas ubicada en los alrededores de la Quebrada Chacaíto, la cual se extendía hasta la parte alta de El Ávila y donde pernoctó la noche antes de subir al Pico Oriental de la Silla de Caracas.
Respecto al nombre de Waraira Repano, dicen que en lengua caribe una de sus traducciones es “la ola que vino de lejos”. Los indígenas contaban una leyenda acerca de una inmensa ola que se levantó del mar cuando la montaña no existía. Estuvieron a punto de perecer pero gracias a que invocaron a sus dioses el agua se convirtió en piedra.
La biodiversidad del Waraira Repano es impresionante. Existen más de 100 especies de mariposas, 120 especies de mamíferos, 30 especies de reptiles, 500 especies de aves y 1800 especies vegetales algunas de las cuales son endémicas. Entre estas últimas se cuentan diversos tipos de orquídeas.
El Parque Nacional El Ávila mide aproximadamente 80 kilómetros de este a oeste y tiene una extensión total de 852 Km². Sus picos más altos son: Naiguatá (2.765 m.), Oriental (2.640 m.), Occidental (2.478 m.) y Ávila (2.159 m.). En esta montaña nacen más de 60 corrientes caudalosas de agua que desembocan en el Río Guaire o en el Mar Caribe.
Todos estos ríos y quebradas, especialmente los que van hacia La Guaira, fueron de gran impacto en la vaguada de 1999 la cual tuvo su punto culminante el 15 de diciembre. Ésta fue la peor catástrofe que sufrió el país durante el siglo XX y la segunda de la historia después del terremoto de 1812.
Camino de los Españoles
Ubicada en el Cerro El Ávila, entre Caracas y el litoral, esta ruta era llamada Camino de la Mar o Camino Real por los conquistadores españoles. Su construcción fue ordenada por Diego Osorio y Villegas quien gobernó la Provincia de Venezuela entre 1589-1597 y fundó el pueblo de La Guaira en el año 1589.
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| Camino de los Españoles - Foto Jonny Gomes Flickr |
El Camino de los Españoles se construyó sobre un sendero indígena llamado La Culebrilla, que era la ruta más expedita para llegar al puerto. La vía, totalmente cubierta con lajas de piedra, comienza en Puerta de Caracas que está situada en la parte alta de La Pastora y tiene un recorrido aproximado de 18 kilómetros hasta Maiquetía y 25 kilómetros si se toma el camino de Las Dos Aguadas que llega a la parte alta del casco histórico de La Guaira.
Posteriormente se edificaron varios fortines que son conocidos como Los Castillitos y se encuentran en ruinas. El más antiguo, denominado La Trinchera o El Salto, fue construido antes del año 1650, mientras que los demás datan de alrededor de 1770. De todos ellos, apartando el Castillo San Carlos de La Guaira, el que mejor se conserva es el Fortín de la Cumbre que fue restaurado en 1981.
Por el Camino de los Españoles partió Simón Bolívar (1783-1830) hacia Cartagena el 5 de julio de 1827 y también por aquí entraron sus restos procedentes de Santa Marta el 16 de diciembre de 1842 en la única carreta que circuló por esta vía. En el puesto de guardaparques de la salida de Puerta Caracas existe una placa conmemorativa.
El Camino de los Españoles fue utilizado como única vía para transportar alimentos o cualquier otro bien necesario durante más de dos siglos. Igualmente era la ruta obligada de los viajeros porque la primera Carretera Vieja Caracas-La Guaira fue inaugurada por el presidente Carlos Soublette en 1845.
Pero aún después de 1845 el Camino de los Españoles era la mejor forma de ir desde Caracas a la costa o viceversa, ya que la carretera tenía 37 kilómetros y los carruajes tirados por caballos demoraban doce horas en hacer el viaje. Posteriormente, en 1883, cuando Guzmán Blanco inaugura el ferrocarril, el recorrido pasa a cubrirse en dos horas.
Alexander de Humboldt cruzó el Camino de los Españoles por primera vez cuando subía desde La Guaira el 21 de noviembre de 1799. En su libro Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente (1826) escribió que el trayecto tomaba no más de tres horas utilizando buenas mulas y que a pie llevaba un máximo de cinco horas.
Pero Humboldt estaba habituado a subir montañas y además no cargaba peso porque las provisiones para el camino y todos sus instrumentos de medición los llevaban los porteadores. De acuerdo a los excursionistas, un buen promedio estimado para hacer la ruta caminando desde Puerta Caracas hasta Maiquetía es de aproximadamente ocho horas.
La ruta del Camino Real
A una persona medianamente entrenada no le es difícil recorrer el trayecto del Camino de los Españoles, pero se recomienda hacerlo con un guía puesto que hay muchos desvíos y es fácil tomar un sendero equivocado. Para llegar hasta Puerta Caracas se puede tomar un autobús y desde allí también es posible contratar un jeep para cubrir parte de la ruta.
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| Fortín La Cumbre también conocido como San Joaquín - Foto Julio Guido Wikimedia Commons |
Antes del mencionado castillo está el monumento en honor a José Félix Ribas (1775-1815) y posteriormente recorriendo más o menos 2,5 kilómetros se llega al sector denominado Campo Alegre donde hay algunas casas. Al poco rato está el caserío Sanchórquiz y después el sitio conocido como Merendero del Cielo donde se bifurca la ruta.
En este punto, si se toma el camino de la derecha se llega a Boca de Tigre y después al Picacho. Hay que coger el de la izquierda que lleva hacia los lugares distinguidos con los nombres de Las Canobas y Los Almacenes, los cuales están a una distancia aproximada de cinco kilómetros desde Puerta Caracas.
Luego se llega a Los Dos Caminos donde hay otra bifurcación. Para ir a Maiquetía se debe agarrar el sendero de la izquierda donde se encuentra el Castillo de La Cumbre también llamado Castillo San Joaquín o Fuerte de La Cuchilla. El camino de la derecha es conocido como Las Dos Aguadas y llega a La Guaira pasando por el Castillo San Carlos.
Continuando por el Camino de los Españoles, un poco más adelante, hay una nueva encrucijada. En este punto ya nos encontramos a 10 kilómetros de distancia de Puerta Caracas y las dos opciones de rutas son: una a la derecha que conduce a un caserío y otra a la izquierda por donde se sigue hacia Maiquetía pasando por las ruinas de lo que fue la posada La Venta.
Después de La Venta la vía se divide en dos otra vez y si optamos por el camino de la derecha llegaremos a la famosa hacienda Corozal. Lo indicado es ir hacia la izquierda para continuar hacia Maiquetía. En este tramo del trayecto veremos los restos de otra posada muy famosa de la época colonial que se llamó Guayabal.
Se sigue bajando y pronto nos toparemos con el Fortín El Salto, quedando ya poco trecho para arribar a nuestro destino. Posteriormente de nuevo hay dos caminos: el que se ubica a la derecha conduce a un lugar denominado Torquemada y si continuamos a la izquierda llegaremos a Quenepe y luego a Maiquetía al poco rato.
Castillos y haciendas en el Camino de los Españoles
Como ya se ha mencionado, en el Camino de los Españoles se pueden observar los vestigios de varios castillos. Los restos de uno de ellos han desaparecido totalmente y sólo se ve el sitio donde estuvo. Éste era llamado “Fortín del Medio” o “La Atalaya”, estaba ubicado a 1.450 m.s.n.m. cerca del Castillo Negro y se estima que fue construido en 1770.
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| Caserío Sanchórquiz - Imagen generada con Google AI |
A lo largo de la ruta se encuentran varias ermitas y catorce cruces que marcan las estaciones del Vía Crucis el cual se realiza por el Camino de los Españoles cada Semana Santa desde hace más de cien años, así como también se lleva a cabo la procesión de la Virgen de Lourdes cada 11 de febrero.
Castillo Blanco
Este castillo se localiza a 1.606 m.s.n.m. en una zona llamada Loma del Viento por la brisa marina que se percibe. Para llegar hay que tomar la ruta de Las Dos Aguadas lo que quiere decir el camino hacia La Guaira. De su estructura queda muy poco: apenas dos columnas, los vestigios del patio central y una rampa.
El Castillo Blanco era el más importante de la línea defensiva ya que se divisaba desde la Plaza Mayor de Caracas, actual Plaza Bolívar, y al mismo tiempo se podían ver los demás castillos. Por tal razón, desde este punto se informaba rápidamente sobre cualquier eventualidad.
Actualmente el sitio está militarizado ya que se utiliza como estación meteorológica de la Marina Mercante por lo cual no puede ser visitado sin un permiso especial.
Castillo de la Cumbre
Esta fortaleza también es conocida por los nombres de Fortín de La Cuchilla o Castillo San Joaquín. Se ubica a una altitud de 1.470 m.s.n.m. y tiene una excelente vista hacia el Puerto de La Guaira por lo que era el fuerte encargado de disparar un cañón cuando algún barco amenazante entraba en la rada. Dicen que fue construido en 1770 pero según cuenta la historia en 1686 desde el sitio de La Cumbre se avisó que barcos piratas se acercaban a la costa.
Es posible que existiera una estructura anterior en el mismo lugar. Cuentan que no se disparó ningún cañón sino que se emitieron señales de humo: una humareda por cada una de las cinco naves que se divisaron. Luego sonaron todas las campanas de Caracas convocando a los hombres a la Plaza Mayor donde les fueron entregadas armas para la defensa.
En aquella oportunidad alrededor de cuatrocientos piratas intentaron desembarcar, pero los militares junto a los pobladores, al ser avisados a tiempo, lograron repelerlos. Además de los cañones, el sistema de señales de humo era utilizado por todos los fuertes que siempre estaban en estado de alerta.
El Fortín de La Cumbre también servía como punto de control de los viajeros y los que no portaban documentos eran detenidos. Esto le sucedió a Humboldt, que no llevaba pasaporte, aunque al rato lo dejaron pasar. En la actualidad se conservan sus muros y un pozo que tiene aproximadamente cinco metros de profundidad.
Más o menos cerca queda la Capilla de Hoyo de la Cumbre, la cual está abandonada. En sus alrededores los buscadores de tesoros construyeron un túnel que se dice llega hasta el aljibe del castillo. Todavía muchos pobladores del cerro creen que hay morocotas enterradas en varios lugares de acuerdo a lo que les contaron sus abuelos.
Castillo Negro
Se dice que el Castillo Negro fue construido en los años de 1770, al igual que los anteriores. El gobernador para esta época era José Solano y Bote, Capitán General de la Provincia de Venezuela para el período 1763-1771 quien fundó el pueblo de Chacao. Este gobernador está considerado como uno de los mejores de la Colonia por su preocupación en cuanto a la creación de hospitales. Tenía el apodo de “Terror del Atlántico” a consecuencia de su actuación en la Real Armada Española contra los ingleses.
El Castillo Negro está en la vertiente norte del Waraira Repano mirando hacia la costa con una vista impactante sobre la misma. Se ubica a 1.500 m.s.n.m. y a una distancia aproximada de nueve kilómetros desde Puerta Caracas. Su nombre se debe a que los muros estaban pintados con carbón con la intención de que no se divisara desde lejos. Para ingresar al mismo había que pasar un puente levadizo ya que una quebrada lo separaba del camino.
El Salto
El fortín El Salto, llamado también La Trinchera, es el más cercano a Maiquetía y se encuentra a una altitud de 910 m.s.n.m. De todas las fortificaciones que encontramos por el Camino de Los Españoles ésta es la más antigua. Se cree que fue construida antes de 1650, probablemente por el gobernador Ruy Fernández de Fuenmayor.
Este gobernador comandó la Provincia de Venezuela en el período 1637-1644 y es famoso por su enfrentamiento en 1642 con el pirata inglés William Jackson, quien vivía en la isla Roatán de Honduras. También es recordado porque murió asesinado por un funcionario de la Real Audiencia de Caracas.
Antiguamente, en el trecho de la vía donde está el fortín El Salto, había una hoya que tenía unos 20 metros de profundidad y aproximadamente 10 metros de ancho. Esta grieta sólo podía ser atravesada a través de un puente, que era derrumbado cuando se quería interrumpir el paso por amenazas de los piratas o en caso de epidemias.
Posteriormente la hendidura fue rellenada pero es posible determinar dónde estaba ubicada. En estas ruinas se observan algunos de los robustos muros de lo que fue la fortaleza así como el camino que conducía hasta su entrada.
Fuerte San Carlos
Este fortín se encuentra casi llegando a La Guaira, en el Cerro Las Tunas a 295 m.s.n.m. Fue construido en el año 1769 pero se utilizaron las bases de otro más antiguo que se encontraba en el mismo sitio desde 1604. Ha sido refaccionado varias veces y es la edificación defensiva mejor conservada.
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| Fortín San Carlos. Al fonde se divisa la ciudad de La Guaira con su Catedral - Foto Cristina Gálvez Martos |
Tiene forma cuadrangular con varias puntas simulando una estrella y posee una gran atalaya con una impresionante vista al mar. Originalmente al Fortín San Carlos se accedía a través de un puente levadizo que atravesaba un profundo foso. Internamente se pueden observar dos bóvedas que servían para guardar pólvora, armas y municiones.
En una de estas bóvedas estuvo encerrado Francisco de Miranda (1750-1816) antes de ser enviado al Castillo San Felipe de Puerto Cabello y posteriormente a la Fortaleza de El Morro de Puerto Rico, para terminar en el Presidio de las Cuatro Torres o Penal de La Carraca en Cádiz, España, donde murió y sus restos fueron arrojados a una fosa común.
Hacienda Guayabal
En la hacienda Guayabal había una famosa posada. Se encuentra a 1.000 m.s.n.m. y a 17 kilómetros de Puerta Caracas, cerca del Fortín El Salto. Los dueños de esta hacienda eran la familia Morales, quienes permanecieron viviendo aquí por mucho tiempo. Especialmente Ricardo Morales y su madre Doña Juana de Morales.
En ella se cultivaba café y gracias a que pudo sobrevivir a los buscadores de morocotas es posible observar buena parte de la casa colonial, con su pasillo, habitaciones y patio interior, así como el sótano donde dormían los esclavos. Si se sube desde Maiquetía, se ubica a más o menos 50 minutos de camino tomando a mano derecha.
Hacienda La Venta
En este sitio existió otra posada, que fue la más conocida de todas cuantas existieron en el Camino de Los Españoles. Cuentan que era renombrada hasta en Europa al igual que en todas las Colonias de América. Aquí estuvieron muchos ilustres visitantes extranjeros como es el caso de Alexander de Humboldt quien hizo mediciones y escribió sobre ella.
También era llamada Venta Grande para distinguirla de otras hospederías. Dicen que tenía dos pisos y al igual que todos los caseríos de la zona fue una hacienda de café con esclavos. Se ubica a 1.215 m.s.n.m. y a menos de un kilómetro de la Hacienda Guayabal. Está destruida y sólo es posible apreciar algunos de sus antiguos muros.
Hacienda Boca de Tigre
Actualmente en este lugar hay un parador turístico donde venden jugos naturales y cachapas. Se llega tomando el desvío hacia El Picacho, a la altura del Mirador del Cielo. Aquí estaba la hacienda de café del canario Martín de Ascanio y Llarena quien tenía 16 esclavos, dos de los cuales se escaparon, además de ser propietario de otros fundos. Martín llegó en la segunda mitad del siglo dieciocho, casándose con María Candelaria Ribas y Herrera perteneciente a la alta sociedad caraqueña.
Hacienda Sanchórquiz
Esta hacienda, ubicada a 1.548 m.s.n.m. y no muy lejos de Puerta Caracas, fue del gobernador Sancho de Alquiza mejor conocido como Sanchórquiz. Actualmente es un caserío donde viven alrededor de cincuenta familias que cultivan fresas, duraznos y legumbres, además de vender helados y flores.
Todos los viajeros hacían un alto en estos predios para beber agua pura y fresca de un manantial que se conoció como Fuente de Sanchórquiz, así como también tomó este nombre la quebrada que allí nace. Sancho de Alquiza, de procedencia vasca, fue gobernador durante el período 1606-1611 y empedró el Camino de los Españoles.
Ejerció el poder con mano dura, especialmente en relación al pago de los impuestos, condenando a prisión a varios mantuanos por evadirlos. Entre los privados de libertad estuvo Simón Bolívar “el Viejo” (1532-1612), también nacido en las Vascongadas. Este Bolívar, quien tuvo el cargo de Contador General de la Real Hacienda en Caracas entre 1593 y 1606, fue destituido por Alquiza. Y no sólo lo metió preso, sino que también dispuso de sus bienes.
Alquiza también es recordado como un mandatario que tomó medidas importantes para favorecer a los indios encomendados. Entre ellas, la prohibición de utilizarlos como bestias de carga o alquilarlos a terceros. Tampoco permitía que trabajaran para el encomendero más de tres días a la semana y de hacerlo debían percibir un beneficio.
Según algunos cronistas, Sanchórquiz fue el promotor de la hallaca. Cuentan que cuando los indígenas estaban trabajando en el Camino de los Españoles se desmayaban por el terrible esfuerzo. Por tal motivo el gobernador indagó acerca de su alimentación al suponer que allí radicaba la causa.
Le fue informado que sólo ingerían un mazacote de maíz envuelto en hoja de plátano y ordenó que todos los mantuanos entregaran a los funcionarios del Cabildo una parte de las sobras de sus suculentas comidas, que usualmente destinaban a los cochinos. Entonces se comenzaron a preparar tamales, mermando así los desvanecimientos.
Pero en una ocasión, por haber recibido comida en mal estado, los indios fueron afectados por una disentería que ocasionó muchas muertes, lo cual ocurrió cerca de la Navidad. Por tal razón se decretó que, como castigo, toda la población del Valle de Caracas comiera tamales en diciembre.
Obviamente los mantuanos prepararon su comida de una forma delicada y utilizando los mejores ingredientes, lo que dio origen a la hallaca. Dicen que el nombre de este delicioso plato proviene de la voz guaraní “ayuaca” que significa "mezcla" y era la forma en que los indígenas llamaban al tamal.
Galipán
Galipán es la población más grande del Waraira Repano, tanto en extensión como en población. Se estima que tiene unos 17 kilómetros cuadrados y aproximadamente 2.500 habitantes. Se ubica entre las parroquias Macuto y La Guaira del Municipio Vargas, el cual es el único municipio del llamado Estado La Guaira a partir del año 2019 conocido anteriormente como Estado Vargas.
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| Jardín de las Piedras Marinas Soñadoras - Foto Johnny Gomes Flickr |
El pueblo de Galipán se divide en cinco sectores. La parte más alta es San Isidro ubicada a 1.800 m.s.n.m. A este punto llegan los rústicos que vienen desde el Humboldt y hay muchos lugares donde comer, así como para deleitarse con unas fresas con crema o comprar flores. Luego, descendiendo hacia Macuto están: San Francisco, Manzanares, San Antonio y finalmente San José.
Cuando se sube en jeep desde Caracas, los vehículos atraviesan una pendiente muy pronunciada donde está el Parque Los Venados y en más o menos veinte minutos llegan a Boca de Tigre. Luego, para dirigirse a San Isidro hay que tomar hacia la derecha, o seguir la vía de la izquierda si se van a visitar los otros sectores.
La mayor parte de los pobladores de Galipán descienden de canarios, quienes llegaron alrededor de 1780. Mayormente se dedican a la siembra de frutas, hortalizas y flores, que venden en Caracas y en La Guaira. También viven del turismo y han construido lugares de alojamiento en los terrenos que antes fueron haciendas. Entre los cinco sectores de Galipán se cuentan alrededor de veinte posadas, todas espectaculares.
Existen íconos de Galipán, así como muchos lugares mágicos. Además, algunos narran experiencias extrañas que han vivido cuando se han quedado a dormir.
Pacheco
No es una leyenda lo referente a Pacheco, quien sigue llegando cada diciembre aunque ya no traiga claveles, calas ni lirios. Este señor, que según cuentan era de Galipán, se llamó Antonio Pacheco y entre los meses de noviembre y enero bajaba a Caracas dos o tres veces por semana.
Entraba por Puerta Caracas, vendía flores frente a la Iglesia de La Pastora y luego seguía para la Esquina de San Francisco y el mercado de San José. Casualmente su primera aparición coincidía con el cambio de clima, entonces la gente sacaba su ropa de invierno y comenzaba a disfrutar del frío y la neblina.
Por tal razón se suele decir: “Ya llegó Pacheco” o “Pacheco aún no ha bajado este año”. Sin embargo, muchos pobladores de Galipán afirman que allí no lo conocieron y prueba de ello es que nadie tiene ese apellido, por lo que se podría pensar que vivía en alguno de los caseríos aledaños.
El Picacho
Esta elevación que tiene una altitud de 1978 m.s.n.m. es uno de los picos más altos del Ávila. Está muy próximo a Galipán, hacia el oeste y se accede a él luego de llegar a Boca de Tigre. Dicen que en este lugar se percibe un gran magnetismo y también que existe un cementerio indígena el cual no ha podido ser encontrado.
Muy cerca de aquí el famoso Doctor Knoche tenía su finca llamada Buena Vista, la cual anteriormente había sido una hacienda cafetalera. En las noches traía los cadáveres desde el Hospital San Juan de Dios de La Guaira, donde trabajaba, para embalsamarlos con su fórmula única. Vale la pena visitar estas ruinas aunque no están muy bien conservadas.
Desde El Picacho se aprecia la mejor vista de Galipán. A uno de sus costados hay una gran cruz que se ve desde la Guaira y recuerda a los fallecidos en la Tragedia de Vargas. Existen muchas leyendas acerca de El Picacho, entre ellas una que cuenta que se escuchaba al diablo hasta que el sitio fue bendecido.
Jardín de las Piedras Marinas Soñadoras
Este lugar es un museo ecológico y también una posada. Se encuentra a 600 m.s.n.m. en el sector de San José y es uno de los mejores lugares para pasar una noche o más en Galipán. Cada habitación está decorada con un motivo particular relativo a la maternidad, la atención es de primera, el restaurante insuperable y posee una impresionante vista al mar.
El Jardín de las Piedras Marinas Soñadoras fue construido por Gonzalo Barrios Pérez, mejor conocido como Zoe que en griego significa vida, quien nació en el año 1948 y pasó a otra dimensión el 29 de julio de 2021. Zoe contaba que el 24 de diciembre de 1966, un día antes de cumplir 18 años, tuvo un sueño revelador y entonces se vino a esta montaña mística para siempre.
Posteriormente descubrió que la clave de sus visiones estaba en las piedras del mar. Él mismo las acarreó desde Macuto en su jeep y diseñó su museo ecológico donde se puede sentir una energía única proveniente de las piedras así como del mar y de la montaña. Zoe ya no está físicamente, pero sigue viviendo entre sus piedras soñadoras.
Posada La Hacienda Vieja
Otra de las mejores opciones para pasar uno o varios días es esta posada de la familia Marín. A una altura aproximada de 1.350 m.s.n.m. este lugar ofrece un clima privilegiado además de una increíble vista al mar y al Picacho de Galipán. La atención es excelente y la comida espectacular a toda hora.
Pero lo más interesante del sitio es su legado histórico, ya que la fonda fue construida sobre una antigua hacienda de café, de la cual se pueden apreciar sus ruinas que datan de 1714. El señor Andrés Marín, padre de quienes se ocupan de la posada en la actualidad, llegó a esta montaña siendo casi niño y permaneció en ella toda su vida.
Trabajando fuerte pudo abrir el restaurante, que ahora se llama “El Tesoro de la Hacienda” y posteriormente construyó la posada. Además de las bondades que ya se han mencionado, vale la pena hospedarse aquí sólo para escuchar todas las historias que cuentan, incluyendo una sobre el desenterramiento de un tesoro.
Orbes de Galipán
Varias personas dicen haber visto orbes en Galipán, lo cual no es exclusivo del lugar pero por alguna razón sucede aquí con más frecuencia. Éste es un fenómeno físico no negado por muchos científicos, aunque no tiene una explicación clara hasta el momento. Sí parece haber acuerdo en que ocurre cuando hay mucha energía acumulada.
Un orbe es una esfera de luz que flota en un determinado lugar, la cual puede ser de color blanco, azul o verde. En Galipán se asocia con la leyenda de los enterramientos de morocotas. Dicen que son los espíritus avisando que hay un tesoro porque así pueden descansar en paz una vez que las personas que lo encuentran les rezan.
Otros comentan que el tema está relacionado con cementerios que existen y no se han descubierto, ya que se cree que en las haciendas enterraban a los esclavos en sitios que pueden estar ocultos. No se tiene mucha idea de lo que hacían con los cuerpos de los esclavos, pero con seguridad no los sepultaban en el mismo lugar de los blancos.
Hay una hacienda en Caruao, llamada San Faustino, donde están haciendo una investigación antropológica a raíz de haber encontrado un cementerio de esclavos. Pero lo más asombroso del caso es que comenzaron el estudio porque, según dicen, había actividad paranormal en el sitio y no se explicaban la razón.
Los que analizan el fenómeno desde otra perspectiva, señalan que en El Ávila existe un magnetismo especial con lugares donde esto se acentúa como por ejemplo en El Picacho. Afirman que por la acumulación de energía se abren portales, lo que quiere decir la comunicación entre dos lugares separados en cuanto a espacio-tiempo.
A los que no han visto esas luces el tema les puede parecer una locura delirante, o creer que son alucinaciones, o lo que es peor, pensar que son mentiras para crear expectativa. No es seguro que todo el mundo las pueda ver, pero probar no cuesta nada. Eso sí, duerman acompañados porque da miedito.
Hotel Humboldt
El Hotel Humboldt, ubicado en el Pico Ávila a 2.159 metros de altitud, fue un ambicioso proyecto de Marcos Pérez Jiménez (1914-2001) en conjunto con el teleférico que uniría a Caracas con el litoral. Es un ícono del Waraira Repano y le ha dado su nombre al sitio donde fue construido así como a sus alrededores.
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| Hotel Humboldt - Foto Sara Martin Wikimedia Commons |
El diseño del hotel es del arquitecto venezolano Tomás José Sanabria (1922-2008) graduado en la Universidad Central de Venezuela y Magíster por la Universidad de Harvard (USA). En Estados Unidos fue alumno de Walter Gropius, fundador de la Escuela de la Bauhaus de quien adoptó su estilo.
Aunque ha sido remodelado, el hotel conserva su estructura y diseño original. Es una torre de sesenta metros de altura, con catorce pisos y setenta habitaciones. Tiene forma cilíndrica, lo que le otorga una vista de 360º sobre Caracas y La Guaira. La fachada es de cristal y aluminio lo cual hace que se conserve el calor.
Fue edificado en tan sólo 199 días entre mayo y noviembre de 1956 por 600 obreros que trabajaron en la construcción. Se inauguró el 29 de diciembre del mismo año, aunque comenzó a funcionar en abril de 1957. Posteriormente en 1966 empieza a ser operado por la Cadena Sheraton, pero el negoció no prosperó y el hotel cerró en 1970.
Luego, en el período 1971-1978, se convierte en un hotel escuela a cargo del Instituto Nacional de Capacitación y Educación (INCE), tiempo durante el cual sufrió un marcado deterioro. Seguidamente estuvo abandonado hasta 2001 cuando es otorgado en concesión, junto al teleférico, al consorcio Ávila Mágica que era del Banco Federal.
En 2007 se revoca el acuerdo pasando nuevamente al Estado y a partir de 2012 comienza a ser refaccionado para ser reinaugurado en mayo de 2018. Actualmente es un hotel Cinco Estrellas con habitaciones de lujo. Cuenta con una piscina temperada y un famoso restaurante, además de todos los servicios y muchas atracciones.
En este lugar existe una leyenda basada en un hecho que al parecer aconteció en la vida real. Se refiere a una mujer que aparece asomada a uno de los balcones del piso 8, aun estando la habitación desocupada. Acostumbra a deambular por los pasillos y en las noches se escucha su llanto y a veces también su risa.
Dicen que se trata de una amante de Pérez Jiménez, quien se desplomó desde las alturas al ser acosada por la esposa de éste. El susodicho estaba en una de las habitaciones con la joven, que era una bailarina, cuando se presentó de Doña Flor. La muchacha se escondió en la terraza pero fue descubierta por la primera dama y un forcejero provocó su caída al vacío.
Teleférico Warairarepano
El primer sistema del teleférico fue construido por la empresa alemana Heckel y recorría una distancia de once kilómetros desde Caracas hasta Macuto. Entre los dos tramos existían cinco estaciones: Maripérez, Ávila, Galipán o El Lirón, San José o Loma de Caballo y El Cojo en Macuto. Se abrió al público en abril de 1956.
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| Teleférico Warairarepano - Foto José Antonio Freyre Wikimedia Commons |
Hasta el año 1977, cuando se cerró el sistema, las cabinas eran más grandes que en la actualidad. En la última etapa su capacidad era de 25 pasajeros[16] incluyendo un operador que se encargaba de las puertas y de la seguridad. Igualmente fueron cambiando de color: primero verdes, luego anaranjadas y finalmente rojas.
Por otra parte, existían tres tipos de cabinas: uno para los pasajeros comunes; otro para los VIP que eran los que iban al hotel; y luego había cabinas presidencias que tenían teléfono y bar las cuales sólo podían ser usadas por personalidades importantes y su uso conllevaba un protocolo especial.
El teleférico se clausuró el 8 de agosto de 1977 a causa del deterioro general y a un accidente. Se produjo una falla eléctrica y se dañó un cable, por lo que cuatro cabinas quedaron colgando en el precipicio. Los bomberos tuvieron que sacar a la gente en sacos pero muchos pasaron la noche en las cabinas expuestos al viento y al frío.
El sistema reabre con el nombre de Ávila Mágica en el año 2001 a partir de que el grupo financiero hace una importante inversión, cambiando el cableado y sustituyendo las cabinas. Posteriormente, en el año 2007, cuando le retiran la concesión, el teleférico comienza a llamarse Warairarepano que es el nombre actual.
En aquel momento el gobierno anunció que en un plazo de 18 meses estaría nuevamente operativo el tramo hasta Macuto, cosa que aún no se ha llevado a la práctica. Se habla del proyecto, pero intentan crear una nueva ruta a la cual los vecinos de Galipán se oponen.
Cueva Alfredo Jahn
Otra maravilla del Parque Nacional Waraira Repano es esta cueva, la cual es la más grande del centro de Venezuela y la sexta del país. Está ubicada en el extremo oriental de la Serranía de la Costa, a dos horas de Caracas y a cuatro kilómetros al oeste de la población mirandina llamada Birongo.
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| Cueva Alfredo Jahn - Foto Wikimapia |
Este pueblo escondido, que poca gente conoce, tiene una historia muy peculiar. Sus primeros pobladores fueron esclavos que se escaparon de las plantaciones de cacao para esconderse en las montañas. Luego comenzaron a desarrollar sus propios cultivos y comerciaban con los piratas holandeses desde la Bahía de Higuerote.
La mejor forma de llegar es vía Guatire, cogiendo luego hacia Tacarigua de Mamporal desde Caucagua. Aunque lo más práctico es tomar un tour y viajar en los autobuses que salen de la Plaza Altamira, en un “full day” que incluye traslado, almuerzo y visita guiada dentro de la cueva, además de conocer Birongo.
Los primeros exploradores que entraron a la gruta fueron los espeleólogos venezolanos Juan Antonio Tronchoni, Eugenio de Bellard y Roberto Contreras en el año 1952, pero los pobladores de la zona la conocían desde bastante tiempo atrás por el nombre de Tapa de Cambural, ya que la cueva se encuentra en el curso de la quebrada del mismo nombre.
Los mencionados espeleólogos decidieron bautizarla como Cueva Alfredo Jahn en honor al ilustre ingeniero, investigador y científico venezolano llamado así, quien falleció en 1940 dejando un importante legado de conocimientos sobre la Cordillera de la Costa, los Andes y la Amazonía venezolana.
Esta cueva es espectacular en cuanto a sus formaciones de estalactitas y estalagmitas que crecen desde el techo y desde el suelo por el efecto del agua al filtrarse durante miles de años. La gruta tiene quince entradas y un poco más de cuatro kilómetros hasta ahora descubiertos, que quizás podrían ser más atravesando una parte importante del Waraira Repano.
Para visitar este sitio hay que ir preparado con algunos implementos y contar con un guía. Por tal motivo, si se quiere entrar en la cueva, es recomendable ponerse en contacto con cualquiera de las empresas turísticas o personas que ofrecen el servicio quienes dan los detalles y las recomendaciones.
Referencias:
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-Humboldt, A. (1985). Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente. Tomo 2. Caracas: Monte Ávila Editores.
-Hernández, M. (2008). Los canarios en la Venezuela Colonial (1670-1810) https://www.academia.edu/10174205/Los_canarios_en_la_Venezuela_colonial_1670_1810_
-Lucas G. y Salazar S. (S/F). Macuto. De aldea indígena a resort de moda https://www.academia.edu/50749673/Historiadel_pueblo_de_Macuto_Estado_Vargas_Venezuela
-Manara, B. (1998). El Ávila: biografía de una montaña. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.
-Morales, G. y Rodríguez, G. (2015). Tierra de libertad: semblanza de Galipán http://biblioteca2.ucab.edu.ve/anexos/biblioteca/marc/texto/AAT0889.pdf
-Núñez, E. (2004). La Ciudad de los techos rojos. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.
-Santana, L. (S/F). Galipán y El Ávila…Siempre a tu altura https://galipanero.wordpress.com/fundacion-galipan/
-https://avilamia.wixsite.com/avilamia/camino-de-los-espanoles









