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| Plaza El Venezolano . Foto Guillermo Ramos Flamerich Wikimedia Commons |
La Cuadra de San Jacinto toma su nombre de la iglesia y el convento que los frailes dominicos dedicaron a quien fue uno de los primeros discípulos de Domingo de Guzmán, patrono de la congregación. La Esquina San Jacinto es la que se ubica en el lado norte-oeste de la plaza y las otras tres que rodean la cuadra son: Traposos: sur-oeste; Dr. Paúl: norte-este; y El Chorro: sur-este, las cuales como todas las de Caracas tienen sus curiosas historias.
La Plaza también se llamaba San Jacinto, pero en 1882 Antonio Guzmán Blanco le cambió el nombre bautizándola como el periódico que había fundado su padre, Antonio Leocadio Guzmán, quien había estado preso en la cárcel que existía en lo que había sido el convento y fue condenado a muerte.
Contenido
-Las esquinas
-Pasaje Linares y Museo Bolivariano
-Casa Natal de Bolívar
-Plaza El Venezolano
-Iglesia y Convento San Jacinto
La esquinas
La esquina San Jacinto fue muy famosa en el siglo XVIII. Una de las razones es que frente a la plaza se ubicaba la Real Audiencia de Caracas, la cual tenía una campana en su puerta: si alguien era perseguido y lograba tocarla quedaba a salvo y nadie podía detenerlo.
Por otra parte, el nombre de la esquina Dr. Paúl se dedicó al Dr. Felipe Paúl Fermín, líder de la Sociedad Patriótica y rector de la Universidad Central de Venezuela en el período 1823-1825 quien tenía su residencia en este lugar. Antes, en la época colonial, era conocida como Esquina de Mombrun por un francés llamado Dominique de Montbrun que vivía allí.
Por el sur, sobre la Avenida Universidad, está la Esquina de Traposos que en tiempos más antiguos se llamó Esquina de Arrechedera por una familia ilustre de la Colonia en ella residenciada. El origen de su denominación posterior tiene dos versiones: por una parte dicen que se debe a que los habitantes de una casa allí ubicada remataban ropa vieja y por el otro afirman que ese era su apellido.
En cuanto a la Esquina El Chorro, comentan que el nombre obedece a un ingenioso caballero canario, llamado Agustín Pérez y apodado “Agustinillo”, quien vendía el mejor guarapo de piña y papelón de la ciudad. Se dice que Agustín inventó un sistema para que el guarapo saliera desde la casa a través de un chorrito, aunque también afirman que la esquina toma el nombre por una toma de agua que había en el lugar, lo cual parece más lógico.
Todo el frente norte de la manzana, es decir la parte que mira hacia la plaza, fue restaurado no hace tanto y en la zona que queda a mano derecha mirándola de frente, pintada de color ladrillo oscuro, se instaló una gran cafetería-heladería en el espacio que una vez ocupó la cárcel. Todavía en esta fachada se puede observar la vieja torreja del templo de los frailes dominicos.
Hasta hace poco tiempo, al lado de la torre de la iglesia estuvo el famoso sitio conocido como La Atarraya, que primero fue una pulpería y luego funcionó como restaurante por más de 60 años, el cual fue expropiado en 2018. De acuerdo a investigaciones arqueológicas, el espacio que ocupaba La Atarraya fue parte de la Iglesia.
Pasaje Linares y Museo Bolivariano
La calle empedrada que bordea la cuadra de San Jacinto por el lado oeste es el Pasaje Linares, inaugurado en 1891 durante la presidencia de Andueza Palacios y que llegó a ser un importantísimo bulevar comercial donde se construyeron las primeras edificaciones de tres plantas estilo colonial. Su nombre se debe al empresario filántropo que lo financió, Don Juan Esteban Linares, quien también construyó el Hospital de Niños Linares que actualmente es la sede de la Cruz Roja Venezolana.
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| Pasaje Linares - Foto Carlos Santos Colorado / Wikimedia Commons |
Esta calle va desde la Esquina San Jacinto hasta la Esquina Traposos y en ella se encuentran la Casa Natal de Bolívar, el Museo Bolivariano colindando con la Casa de Bolívar por el norte y la Sociedad Bolivariana de Venezuela contigua por el sur.
Estas dos edificaciones vecinas a la Casa de Bolívar fueron adquiridas en 1949 por el Estado y posteriormente, en tiempos de Rómulo Betancourt, las antiguas viviendas fueron reconstruidas por el arquitecto Graziano Gasparini quien fue un destacado historiador de la arquitectura y brillante restaurador. En tiempos de la Colonia, ambas casas pertenecieron a la distinguida familia Herrera, una de las más conocidas y de más rancio linaje.
El Museo Bolivariano fue fundado en 1911 por Juan Vicente Gómez pero tuvo otras sedes. Actualmente en el mismo se pueden observar una serie de objetos de gran valor histórico. Entre ellos lo más destacado es el féretro de Bolívar donde fueron repatriados sus restos desde Santa Marta y donde permanecieron por casi ochenta años en la Catedral.
También se exhibe una interesante muestra de vestimenta de la época y está la lanza de José Antonio Paéz, así como unas diminutas zapatillas del Libertador y la silla de mano donde María de la Concepción Palacios, su madre, era trasladada por los esclavos.
Casa Natal de Bolívar
Ésta es la casa que vio nacer al Libertador el 24 de julio de 1783 y se puede observar la habitación donde aconteció el hecho. También está su pileta bautismal que antes se ubicaba en la Catedral y existen varios ambientes decorados con murales de Tito Salas. Es una casa especialmente hermosa, llena de corredores y patios donde resalta el ambiente de la cocina así como la cabelleriza.
La vivienda también perteneció a Antonio Guzmán Blanco y sus sucesores desde 1876 hasta el año 1912 en que fue adquirida por el Estado.
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| Puerta de la casa de Bolívar - Foto del libro "Historia de la Casa de Bolívar" (1924) de Vicente Lecuna |
Sobre el pasado de este lugar existen distintas versiones. Según Vicente Lecuna (1870-1954), el primer dueño del que se tienen noticias se llamó Francisco de Marín y Narváez, conocido como Paco y tatarabuelo del Libertador: un hombre sumamente rico que aparte de las muchas haciendas con esclavos que poseía era dueño de las famosas Minas de Aroa que luego fueron de los Bolívar. Paco, que nunca se casó, hizo testamento al fallecer en Madrid y sobre este hecho existe una historia muy singular.
En dicho testamento apareció una hija ilegítima de la que nadie sabía a la cual nombró heredera universal. Se llamaba Pepita, para la época tenía cinco años y al parecer era bastante morena, todo lo cual asombró y fue la comidilla de la alta sociedad caraqueña.
El caso es que Pepita, que pasó a ser María Josefa de Marín y Narváez, de la noche a la mañana se convirtió en una de las personas más adineradas de Caracas. Paco nombró a su hermana como representante legal de la niña y de faltar ésta, su amigo gallego Pedro Jaspe de Montenegro, quien era Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición y Alcalde Ordinario de Caracas, asumiría el rol.
Pero Jaspe de Montenegro, haciendo uso del gran poder que ostentaba, decidió que las mujeres no podían ser curadoras y se proclamó como único albacea. Como no tenía hijos, se trajo a un sobrino gallego llamado Pedro de Ponte Andrade (1655-1716) y se las arregló para que éste y Pepita se enamoraran y se casaran cuando ella cumplió trece años.
Pedro de Ponte Andrade y María Josefa de Marín y Narváez fueron los bisabuelos paternos de Simón Bolívar y por esta vía el padre del Libertador terminó heredando la casa. Como nota curiosa destaca que los descendientes de Pepita se referían a ella por el apelativo de "el nudo de la Marín" ya que era una traba para lograr títulos nobiliarios porque les impedía demostrar "limpieza de sangre".
Plaza El Venezolano
En 1882, Antonio Guzmán Blanco siendo Presidente de Estados Unidos de Venezuela reinaugura la Plaza San Jacinto como Plaza El Venezolano, poniéndole el nombre del periódico que había fundado Antonio Leocadio Guzmán y hace colocar una estatua de su progenitor en el centro.
Esta escultura ocupó el lugar de honor del recinto hasta entrado el siglo XX, aunque en 1889 fue derrumbada junto a las dos de su hijo conocidas como "El Mangazón" y "El Saludante" que no se volvieron a colocar donde habían estado.
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| Mercado de San Jacinto en los años 1920-1930 - Foto Colección Biblioteca Nacional de Venezuela. Archivo Histórico de Miraflores. Década de 1930. |
El reloj de sol que se encuentra actualmente en el centro de la plaza fue una idea de Alexander von Humboldt cuando visito Caracas en el año 1800. Dicho reloj está construido en mármol y para 1802 se encontraba instalado en el mismo sitio donde hoy se ubica. Luego fue movido a un costado donde estuvo por un buen tiempo hasta que en 1960 regresó a su lugar de origen.
En 1809 la plaza San Jacintto se convirtió en un gran mercado a cielo abierto por disposición del entonces gobernador Vicente Emparan. La razón de esta medida fue la necesidad de aliviar la Plaza Mayor que, entre otros usos, también se había destinado a mercado en ciertos días de semana.
Pero llegó el momento en que la cantidad de vendedores de carne salada, pescado, animales vivos, frutas, hortalizas, y mercancía de todo tipo, desbordó el sitio. Por tal motivo se decidió separar por rubros los víveres y usar también las plazas San Pablo, Altagracia y San Jacinto.
El padre de Antonio Guzmán Blanco estuvo preso durante ocho meses en la cárcel que el ayuntamiento de Caracas hizo en San Jacinto y fue condenado a muerte en mayo de 1847. Para este año estaban previstas las elecciones presidenciales y Antonio Leocadio, que era uno de los candidatos, logró importantes movilizaciones, especialmente de campesinos que pretendían la distribución equitativa de las tierras. En septiembre de 1846 una de sus marchas hasta La Victoria se salió de control y fue acusado de intentar dar un golpe al entonces presidente Carlos Soublette.
Seguidamente las autoridades emitieron una orden de captura y lo encontraron escondido en una casa ubicada a una cuadra de la esquina de Traposos, siendo acusado de conspirador lo que era causal para una sentencia a la pena máxima. En aquellos tiempos se aplicaba con frecuencia la pena de muerte, la cual fue abolida en 1863 por Juan Crisóstomo Falcón siendo Venezuela el primer país del mundo en tomar esta iniciativa.
Antonio Leocadio fue condenado a fusilamiento en mayo de 1847, pero afortunadamente ya el mandatario era José Tadeo Monagas quien en marzo había tomado posesión de su cargo para el período presidencial 1847-1851. José Tadeo quiso ganarse a los adeptos al liberalismo por lo cual Antonio Leocadio recibió la gracia de que le conmutaran la sentencia por el destierro perpetuo. Pero sorpresivamente volvió al país en 1849, nada más y nada menos que para ocupar el cargo de Vicepresidente de la República.
Iglesia y Convento San Jacinto
La orden de los frailes Dominicos fue fundada por Santo Domingo de Guzmán y es una de las primeras en llegar a América. Por esta congregación, a la que perteneció el famoso Fray Bartolomé de las Casas, es que recibe su nombre la República Dominicana. Los dominicos llegan a Caracas en 1595 y adquieren por su cuenta un solar ubicado en la cuadra de San Jacinto, para así fundar el convento. Para esa época ya existía el convento de San Francisco que según cuenta la historia fue el primero de la ciudad.
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| Iglesia San Jacinto - Foto Federico Lessman (c. 1857) / Archivo de Fotografía Urbana |
En 1597 ya estaba lista la iglesia dominica, que era un bohío de paja con un altar muy bien adornado, la cual se ubicaba en el cuadrante este de la actual plaza, o sea, hacia la esquina Dr. Paúl. Posteriormente, en 1610 el cabildo entrega otros dos solares a los frailes y hay constancia de que en 1615 ya estaba la iglesia bien construida puesto que está registrado el entierro de la señora Leonor Muñoz de Rojas en la misma.
Cuentan las crónicas que los solares cedidos a los dominicos contemplaban la construcción de la iglesia, el convento y una plaza, pero todavía en 1656 el espacio destinado a esta última estaba tapiado y era usado para otros fines por lo que fueron obligados a derribar los muros y hacer la plazuela con la que se habían comprometido. Desde aquel entonces la plaza contó con una fuente donde los habitantes de los alrededores iban a llenar sus cántaros.
Por algunas cartas enviadas por el prior del convento, se sabe que el sismo del año 1641, llamado Terremoto de San Bernabé, afectó seriamente todas las estructuras. Se recuperaron en gran parte para 1661, aunque todavía en esta fecha los frailes se quejaban de que no habían podido hacer la enfermería y de que las lecciones debían ser dictadas en las celdas por falta de un lugar apropiado.
Es en 1670 cuando el convento comienza a tomar forma con treinta y tres religiosos que vivían en él, convirtiéndose en casa de noviciado, además de universidad menor al impartirse las cátedras de Artes, Teología Escolástica, Teología Moral y Sagrada Escritura. Pero, posteriormente, el terremoto de 1812 fue mucho peor que el anterior y tuvieron que reconstruir todo de nuevo.
Tanto por los movimientos sísmicos, como por ampliaciones, existieron cinco iglesias diferentes desde la primera construida en el bohío de paja hasta la que fue entregada cuando clausuraron el convento en 1837. Se tiene mayor información por la descripción del obispo Mariano Martí en sus visitas pastorales donde detalla que en 1772 el templo tenía suelo de mármol, tres naves y diecisiete altares. Su puerta daba hacia el norte y tenía paredes de mampostería con techos mudéjares cubiertos de tejas.
Esta iglesia fue famosa por su nazareno, llamado de San Jacinto, que se sacaba en procesión acompañado de la Virgen del Rosario. Su imagen, una de las más veneradas, se encuentra actualmente en el Museo Sacro. La procesión salía los Viernes de Concilio con una banda que tocaba música y todo el mundo llevaba velones encendidos, lo que era un gran espectáculo en la Caracas de aquellos tiempos.
Por otra parte, a partir de las investigaciones arqueológicas se cree que el centro del convento estaba ubicado en la esquina de Traposos. En las excavaciones se descubrieron los suelos originales así como numerosas piezas de cerámica y utensilios de varios tipos. De acuerdo a los análisis, la estructura tenía dos plantas y contaba con dos patios centrales alrededor de los cuales había celdas para los frailes tanto arriba como abajo.
El resto de la parcela, es decir la parte no ocupada por la iglesia o el convento, era utilizada para una fábrica de tejas y también curtían el cuero de las vacas, aparte de contar con áreas de sembradío y un cementerio. A lo largo de la historia existieron muchas quejas porque tenían esclavos y según decía la gente acogían a los que se escapaban de las casas.
En 1874 Antonio Guzmán Blanco decide destinar las instalaciones que habían sido de los dominicos a Casa de Beneficencia. Se recluirían tanto a mujeres como a hombres indigentes o enfermos, separados en dos recintos y adicionalmente contaría con un espacio para los locos. Por otra parte también siguió funcionando la cárcel que estaba situada hacia los lados de la plaza.
Finalmente las instalaciones donde estaba el convento se derriban en 1881 y al año siguiente sobre sus ruinas se construye un hotel llamado León de Oro que para finales del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX era muy moderno y requerido por los visitantes que llegaban a la ciudad, pero posteriormente fue dejado al abandono.
En la parte de abajo de lo que fue el hotel, y donde se piensa que estaba el área principal del antiguo convento de los dominicos, se ubica en la actualidad Páramo Café.

Referencias:
-Altez, R. (2007). Biografía de Antonio Leocadio Guzmán, libro completo. https://www.academia.edu/15350774/_2007_Biograf%C3%ADa_de_Antonio_Leocadio_Guzm%C3%A1n_libro_completo.
-Álvarez, C. (2020, 7 noviembre). San Jacinto, un mercado con historia. http://laguiadecaracas.net/41334/san-jacinto-mercado-con-historia/
-Arqueología Paleontología Venezuela. (2011, 1 marzo). Piezas históricas del antiguo hotel León de Oro serán exhibidas a caraqueños http://arqueologiavenezuela.blogspot.com/2011/03/piezas-historicas-del-antiguo-hotel.html
-Caracas cuéntame Caracas. (s. f.). Caracas, la movida gastronómica, cuando comíamos como en París. https://caracascuentame.wordpress.com/2020/05/21/caracas-la-movida-gastronomica-cuando-comiamos-como-en-paris/
-Historia Dominicos (Antonio). (2009, 2 junio). Convento de San Jacinto de Caracas http://historiadominicos.blogspot.com/2009/06/convento-de-san-jacinto-de-caracas.html
-Lecuna, V. (1924). Historia de la Casa de Bolívar. Caracas: Litografía del Comercio.
-Molina, L. (2010). Arqueología de la casa natal de Simón Bolívar. http://www.saber.ula.ve/bitstream/handle/123456789/36165/articulo1.pdf?sequence=1&isAllowed=y
-Salazar, R. (2012, noviembre). CARACAS, 1753–1810 MORFOLOGÍA Y FUNCIONES URBANAS DESDE LA COTIDIANIDAD http://saber.ucv.ve/bitstream/123456789/4101/1/T026800006385-0-Completo_Salazar-000.pdf
-Universidad del Zulia. (2012, junio). Reconstrucción del templo de San Jacinto. Un caso de estudio de recuperación y divulgación del patrimonio arquitectónico venezolano mediante técnicas digitales. http://revencyt.ula.ve/storage/repo/ArchivoDocumento/pfolio/n25/art02.pdf




